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Categoría: Publicaciones

Los tres corazones

La Compasión budista. Giuseppe Jiso Forzani

Tres son las actitudes del corazón que el zen propone y que están identificadas con tres ideogramas. El primero es el corazón grande, el segundo el corazón de la persona anciana, madura, el tercero es el corazón de la alegría, y son las actitudes que en la vida cotidiana cada uno de nosotros debe manifestar. Obteniendo impulso y fuerza de aquella práctica del estar sentados en silencio que después ilumina toda la vida.

El corazón grande, magnánimo. Aquí grande no es lo contrario de pequeño, grande es cada uno de nosotros cuando es verdaderamente sí mismo, grande es una pulga cuando es una pulga, es una galaxia cuando es una galaxia. En el mundo de las pulgas está todo, como en cada gota individual de agua está todo el universo, que no es más pequeño que el universo contenido en una estrella. Cada uno a su manera grande, si es sí mismo hasta el fondo, si verdaderamente vive hasta el fondo aquella relación con su vida como expresión, manifestación, forma de la vida.

El corazón del viejo. Hay quien dice el corazón de los padres, pero yo pienso en el anciano, en el abuelo que tiene hacia el nieto una relación menos involucrada que la del padre (por ejemplo desde el punto de vista del orgullo personal, del deseo de ver que el hijo realiza sus aspiraciones). Este corazón de la persona anciana que tiene una relación de afecto, de ternura con todas las cosas, por la que cada cosa es parte de su vida y tiene aquel cuidado delicado que no tiene segundas finalidades.

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Quietud, 2018

El Maestro Zen Denkô Mesa presenta próximamente su última obra, «Quietud»

El jueves 21 de febrero, a partir de las 19:00 horas, en la librería Agapea de Santa Cruz de Tenerife  el maestro zen Denkô Mesa invita a la contemplación serena en su última obra «Quietud».

Con Quietud podemos adentrarnos allá donde se escucha el eco de las horas y se percibe el latir del universo. En esta hermosa publicación, editada con cuidado por la Editorial San Pablo, el autor nos propone un vivir en la quietud, convertirnos y ser uno con y en el movimiento pulsátil y dinámico de la mente, sin perder el eje y el centro observador de todo aquello que surge, se desarrolla y naturalmente desaparece.

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La meditación no es lo que crees

Por Jon Kabat-Zinn

Convendría empezar aclarando algunos malentendidos muy habituales sobre la meditación. En primer lugar, la meditación no es una técnica ni una colección de técnicas, sino una forma de ser.

Repitámoslo una vez más, la meditación no es una técnica, sino una forma de ser.

Con ello, claro está, no estamos diciendo que no existan métodos y técnicas relacionados con la práctica de la meditación, porque ciertamente nos serviremos de algunos de ellos. Pero si no entendemos que las técnicas son vehículos orientadores que apuntan a formas de ser, a modos de ser de nuestra mente y de nuestra experiencia en el momento presente, nos perderemos con facilidad en las técnicas y en los desencaminados, aunque comprensibles, intentos de utilizarlas para llegar a alguna parte y experimentar algún resultado o estado especial que acabaremos considerando como su objetivo. Pero esta manera de entender las cosas, como veremos, puede llegar a obstaculizar muy seriamente nuestra comprensión de la riqueza de la práctica de la meditación y de lo que esta tiene que ofrecernos. Convendrá, pues, recordar que, por encima de todo, la meditación es una forma de ser o, si el lector lo prefiere, una forma de ver, una forma de percibir y hasta una forma de amar.

En segundo lugar, la meditación no es otro modo de hablar de la relajación.

Repitámoslo de nuevo: la meditación no es otro modo de hablar de la relajación. Con ello no quiero decir que la meditación no vaya acompañada con frecuencia de estados profundos de relajación y de sensaciones de bienestar, porque eso es obviamente lo que, en ocasiones, sucede. La meditación mindfulness consiste en abrazar todos y cada uno de los estados que emergen en nuestra conciencia, sin inclinarnos por uno en desmedro de los demás.

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Los cuatro esfuerzos

Por Bhante Vimalaramsi

«Nuevamente Udayin, he proclamado a mis discípulos la manera de desarrollar los cuatro tipos correctos de esfuerzo. Un Bhikkhu se levanta con fervor, por el no-surgimiento de estados no beneficiosos perjudiciales no manifestados, y hace el esfuerzo, despierta energía, empeña su mente, y lucha.»

Aparte de fervor, la palabra pali chanda además significa interés alegre o entusiasmo. Una mente que apunta hacia un objeto beneficioso como la alegría tiene esta cualidad de interés alegre. Así, el primer tipo correcto de esfuerzo es cultivar una mente con interés alegre y entusiasmo para que ésta se vuelva clara y libre de estados perjudiciales. La alegría crece cuando la mente está sonriente y feliz tanto durante nuestra vida diaria como durante la meditación. Como resultado, la mente estará positiva y saludable. Hoy en día, estos cuatro tipos de esfuerzo son usualmente llamados los cuatro esfuerzos correctos. Algunos maestros de meditación solicitan al meditador que pongan un esfuerzo enérgico para notar lo que está ocurriendo en el momento presente. Pero el sutta claramente muestra que este no es ese tipo de atención.

La atención de interés alegre y entusiasmo, es decir, tener una mente sonriente lleva a tener una mente liviana, abierta, aceptante y sin tensión alguna.

Esta es la definición apropiada de esfuerzo correcto y, de acuerdo al sutta, nada tiene que ver con notar los fenómenos hasta que se vayan.

«Se levanta con fervor por el abandono de estados no-beneficiosos perjudiciales no manifestados, y hace el esfuerzo, despierta energía, empeña su mente y lucha.»

 

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