La legítima aspiración a una vida más plena debe ser encausada y renovada constantemente en armonía con las leyes fundamentales, (Impermanencia, Interdependencia e Insustancialidad). Es ahí donde el bodhisattva funda la correcta aspiración.

Encontramos el valor para convertirnos en nuestra propia antorcha que ilumina el camino al Hogar, además de poner luz al anhelo de bienestar del prójimo. Está aspiración solo solo se desarrolla en tanto nos mantengamos bajo las influencias oportunas y solo se fortalece con la «acción», no con las buenas intenciones.

El despertar a una conciencia no condicionada solo es posible cuando convertimos nuestra práctica en algo sagrado, mucho más que el propio Budha, los sutras, maestros o deidades. Aún así comprendemos su utilidad y los utilizamos como medios hábiles.

De la misma manera nos apoyamos en el amigo, así, no dejamos el peso de nuestras expectativas sobre otras espaldas, oscureciendo y enturbiando la Vía que transitamos, por utilizar la antorcha ajena. Agarramos nuestra vida por los cuernos.

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