La meditación

La meditación es una poderosa herramienta que permite poner luz donde por ahora sólo vemos oscuridad. El zen hunde las raíces de la práctica en el cultivo y desarrollo de una atención consciente.

Los seres humanos somos herederos de un potencial de conciencia luminosa, sin embargo actuamos, hablamos o pensamos de forma equivocada y producimos efectos inapropiados, de forma que acabamos recogiendo resultados faltos de comprensión y sabiduría. La meditación va proporcionando al practicante una sistémica reeducación cognitiva, gracias a la cual constatamos que el mundo, que vemos pasar a cada instante, es una simple recreación mental y subjetiva que se alimenta de viejos patrones.

“Va proporcionando al practicante una sistémica reeducación cognitiva”

La práctica de la meditación zen es algo muy sencillo y profundo a la vez, pero no es un teatro. Consiste en adquirir una postura correcta, conectar con una respiración adecuada y fomentar el desarrollo de una actitud mental-emocional justa. Esta combinación armónica de elementos tiene lugar a través de las orientaciones e indicaciones precisas dadas por un maestro y gracias a la práctica colectiva con otros seres humanos, mujeres y hombres, que siguen el impulso natural y universal de querer sentirse cada vez más y mejor. En definitiva, un viaje hacia la felicidad verdadera.

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