Zen

La historia del Budismo es bien hermosa: se cuenta que una tarde Siddhartha Gautama impartía una enseñanza en lo alto de un famoso lugar en India, el Pico de los Buitres, que está ubicado cerca de la población de Rajgir (antigua Rajagriha) Este terreno sirvió como escenario para muchas de sus prédicas que se recogerán en grandes textos como el Sutra del Corazón.

Narra la leyenda que, en un momento determinado, el Budha detuvo la exposición de su enseñanza, cogió una flor entre los dedos, la sostuvo sutilmente y se mantuvo en silencio. Los discípulos esperaban un sermón repleto de grandes contenidos, pero ese día no hubo más mensaje que una simple flor en las manos del maestro. ¿Qué querría decir aquello? Los discípulos quedaron contrariados. Se mostraron incapaces para comprender el mensaje. Al parecer, el único que respondió fue Mahakasyapa, quien esbozó una simple y hermosa sonrisa; cruzando su mirada en silencio con la del maestro, éste confirmo la comprensión del alumno, convirtiéndose así en el primer sucesor del Linaje. Ese día nació el Zen.

“no hubo más mensaje que una simple flor en las manos”

El Zen no es una moda pasajera que pertenece al mercado de la actual new age espiritual. El budismo zen forma parte de un recorrido espiritual que lleva actualizándose hace más de 2500 años y que no pertenece a ningún país concreto (India, China, Japón, España…) ni a ninguna entidad jerárquica o autoridad determinada. Ha llegado vivo, fresco e imperturbable hasta nosotros, después de un largo camino que ahora no es momento para desarrollar. Por tanto, es importante reconocer que la práctica de la meditación zen requiere una total disponibilidad y entrega personal por parte de cada uno de los que sientan que quieren recorrer el camino del autodescubrimiento.

La vía del zen es una práctica intransferible. Nadie puede sentarse, sentirse y reconocerse por ninguno de nosotros. Muchas personas creen poder liberarse de sus dolencias existenciales mediante un tratamiento de automedicación espiritual. El zen es únicamente transmitido de ser a ser. Los maestros del Linaje somos portadores de este legado espiritual, responsables de canalizar y contextualizar adecuadamente una enseñanza y práctica milenarias que aportan una verdadera transformación integral a los seres humanos.

“El zen es únicamente transmitido de ser a ser”

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