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Quietud

 

El maestro zen Denkô Mesa invita a la contemplación serena en su última obra y adentrarnos allá donde se escucha el eco de las horas y se percibe el latir del universo. En esta hermosa publicación, editada con cuidado por la editorial San Pablo, el autor nos propone un vivir en la quietud, convertirnos y ser uno con y en el movimiento pulsátil y dinámico de la mente, sin perder el eje y el centro observador de todo aquello que surge, se desarrolla y naturalmente desaparece.

En la contraportada del libro se lee:

“Gracias al poder de la quietud podemos focalizar la atención y posar la mirada con mimo y entereza sobre aquellos fenómenos que sentimos deben ser conocidos y merecen ser atendidos.”

A lo largo de la obra el maestro habla de una capacidad innata y universal, un potencial que está al alcance de todos y cada uno de nosotros. Expone que todos aspiramos a tocar lo primigenio y vivenciar que en nada nos diferenciamos. Para que esta verdad se revele, indica que disponemos de recursos maravillosos como la quietud estable, el silencio compartido y la contemplación serena, recursos imprescindibles en el hermoso viaje del autoconocimiento.

Para el maestro Denkô, sentarse y morar en la quietud es soltar y dejar de manipular todo aquello que se refleja naturalmente en el espejo de la conciencia. Morar en la quietud es un encuentro amoroso con nuestra naturaleza original.

Hermosa publicación, bella portada, elegidas cada una de las palabras,  Quietud ofrece en su conjunto un hondo mensaje: el silencio, la meditación y la actitud contemplativa son el comienzo de la sabiduría.

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Quietud

Denkô Mesa

Editorial San Pablo

ISBN 978-8428556569

 

Presencia invisible

 

Presencia invisible

Dênko Mesa aúna -a lo largo de las ochenta páginas de Presencia invisible–  sus conocimientos de filólogo y literatura (con referencias a Rilke, Machado o Ángel Valente) con su vertiente más espiritual y mística, ésa que proviene de la práctica de la meditación zen y de su experiencia vital en el plano humano. El resultado es un poemario límpido, desnudo, donde nada sobra, pues ha sido despojado de todas las superficialidades, y que rezuma serenidad, optimismo y paz interior. Presencia invisible se estructura en cuatro bloques principales.

El primero, «Iniciales», especula sobre los fundamentos en los que debe asentarse la búsqueda personal; por eso, aparece, entre otras cuestiones, la duda:

«Estás, no estás
presencia invisible
en ti todo es».

El segundo, «Poemas de la luz», deriva su atención hacia el descubrimiento de una realidad ya existente pero antes oculta -en palabras de Javier Mérida- «a los ojos de la conciencia», una realidad sólo descubierta gracias a la práctica de la meditación y al modo de integrar ésta en el propio ser.

En el tercero, «Poemas de la sombra», reaparecen la duda y los desánimos, y, en medio de tanta niebla, el autor se da de bruces con ese tabú inevitable: 

«Hoy la he visto.
Hoy le he visto los ojos a la Muerte».

Por último, en los poemas «Finales», con sus habituales versos libres, el autor reflexiona, según el prologuista, sobre «lo esencial de cada uno de nosotros». Los elementos naturales primigenios -tierra, agua, fuego y aire- están muy presentes en los paisajes interiores ideados (en la isla de El Hierro) por Dênko Mesa, quien también presta atención a esos pequeños detalles del entorno que embellecen la vida cotidiana: el canto de las campanas de la iglesia, el mar de nubes, las amapolas del camino, las mariposas danzarinas, o, incluso, las fechorías de una luna capaz de inmiscuirse descalza en las alcobas. Todo ello hacen que este poemario sea, a la vez, como ha escrito Javier Mérida, «cercano, fresco, maduro e inocente, claro y oscuro».

Zen: aroma eterno

PRÓLOGO

El sauce llorón acoge íntima, inmediatamente, los más rápidos movimientos del viento.Así es el zen súbito.

Podría escribir largamente, repetir intensas lecturas de ensayos, teorías, filosofías de todas las geografías y épocas por las cuales innumerables pensadores, practicantes y maestros han tratado de transmitir el Camino, la Vía, el Tao de la existencia, el inconmensurable tesoro del zen.

Es febrero y soplan vientos del Atlántico. Vientos del nordeste, la gran fuerza de Coriolis, donde converge la zona de calma favoreciendo a los navegantes, también llamada en lengua inglesa, Doldrums. Los vientos alisios flotando sobre las islas de los bienaventurados, de los dichosos o felices como las nombraban los griegos: makaron nesoi. Hablo de los vientos porque aquí el viento dice más de lo que podemos escuchar. 

/…Alisios que soplan con rumbo fijo

en las zonas tórridas del mundo…/

En este mítico rincón oceánico, que acompaña al inmenso continente africano, hemos sincronizado el encuentro con el maestro Denkô Mesa. Él me ha invitado a abrir una pequeña puerta, antesala a la luz por venir, de algunas de sus enseñanzas, recopilación de conferencias impartidas a lo largo de los últimos años.

Cada página de esta piedra preciosa, atraviesa como flecha el aire. Despierta al corazón y fortalece el sentido natural de la bienaventuranza, nos encuentra desnudando el mito, abandonando la escena para retornar a casa, a la intimidad de nuestro desasosiego para aceptarlo y transformarlo en profunda respiración, para confluir en una sinfonía de hermandad y conciencia expandida.

Se enriquece la obra con imágenes captadas por la mirada atenta del maestro, fotografías que son en sí una acción inmediata y natural que surgen al posar la vista y ser el pájaro. Disfrutará el lector de algunas pinceladas luminosas que permiten atrapar el instante de fuga y, en ese momento, destinar en un conjunto de emoción, belleza y espontaneidad la flecha lanzada desde el cuerpo y precisar el sitio donde el alma se impregna del suceso vital.

 

Aroma Eterno,

giro de las calimas

de izquierda a derecha

buscando el equilibrio.

 

El silencio preciso, la acción sencilla de sentarnos para dejar a un lado las vestiduras opacas del egotismo y del adolecer dando paso al trabajo constante y real de pulir nuestra piel humana y salvaje, como así lo hacen el mar y el viento en las rocas, hasta revelar el núcleo brillante de nuestra eterna impermanencia.

Todos nadamos

en el océano

de la vacuidad.

El maestro zen Denkô Mesa nos invita a abrir una pequeña puerta, antesala a la luz por venir y dejarnos penetrar por el aroma de lo eterno. Texto y fotografía, palabra y silencio se armonizan en una misma unidad y quedan plasmados en cada página de esta piedra preciosa que atraviesa como flecha el aire, despierta al corazón y fortalece el sentido natural de la bienaventuranza:

“Todos tenemos la capacidad de reeducar la observación porque una mirada amplia y sin centramiento genera un mundo disperso. Para ello es necesario una buena base y un buen tono del vehículo transmisor; si no lo conseguimos, el esparcimiento inconsciente seguirá hablando por nosotros. Dicho esto, la meditación no puede ser explicada, razonada, pensada, percibida o atesorada por nadie. Se experimenta en momentos de libertad, a cada instante, tal cual es. Vivir sin artificios, ésta es la naturaleza original. La bondad innata en todos los seres. Este es el cuerpo de la práctica realización.”

El viejo arte de darse cuenta

 

Denkô Mesa reúne -a lo largo de las doscientas páginas de El viejo arte de darse cuenta – sus conocimientos sobre el budismo zen y su labor profesional como filólogo y profesor de enseñanzas medias, confluencias que provienen de largos años de práctica y estudio de esta tradición espiritual, así como de su experiencia vital en el plano humano.

“La práctica de la meditación Zen es algo muy sencillo y profundo a la vez, pero no es un teatro. Consiste en adquirir una postura correcta, conectar con una respiración adecuada y fomentar el desarrollo de una actitud mental-emocional justa. Esta combinación armónica de elementos tiene lugar a través de las orientaciones e indicaciones precisas dadas por un maestro y gracias a la práctica colectiva con otros seres humanos, mujeres y hombres, que siguen el impulso natural y universal de querer sentirse cada vez más y mejor. En definitiva, un viaje hacia la felicidad verdadera.

Por eso, queda abierta la invitación a los lectores de este libro a que atraviesen la Puerta Sin Puerta y se acerquen al encuentro íntimo con la naturaleza original. No jueguen, ni descontextualicen un camino tan hermoso y profundo como la Vía del Budha. Hagan buen uso del hecho de haber nacido en tanto que seres humanos.

Vivir la vida desde la oscuridad de la ignorancia, o vivirla desde un estado de atención plena y lúcida presencia, es un proyecto de opción y madurez personal. No pierdan el tiempo, la vida y la muerte son el asunto esencial y el tiempo pasa rápido como una flecha. Abran los ojos al instante presente.”

ÍNDICE

Presentación

CICLO DE CONFERENCIAS

Budismo Zen y religión
Aflicciones de un practicante
El silencio como antesala de la conciencia despierta
Bodhisattva: un ser despierto
Equipamiento en méritos y entrada en el linaje
No es fácil, ni difícil
Zazen: una postura ante la vida
La motivación espiritual hoy en día
El triple sello de la existencia condicionada
Tres grandes votos: fundamentos de la práctica
Las emociones sublimes a la luz del budismo
La paz del nirvana

ARTÍCULOS

La atención como factor clave en una buena comunicación con el paciente
La paz está revuelta
Cuestión de fe
La muerte es vida, la vida es muerte
Recuperar el silencio
No tomes aquello que no te ha sido dado
Morar en la quietud
Naturaleza original
Caminando en la confianza
Reflexiones
Aguas de un mismo mar
Certeza interior
Reflexiones de invierno

 EPÍLOGO