La Meditación

Dhyana

Filológicamente hablando, que viene de la palabra "meditación" viene del latín meditación , que es la indicación del tipo de ejercicio intelectual, esto es, la capacidad que tenemos para extraer, interpretar, o reflexionar sobre algo y que conlleva la capacidad de juicio y discernimiento. La palabra japonesa zen es una traducción fonética del vocablo chino chan'na que a su vez deriva del antiguo sánscrito dhyana y que podemos traducir simplemente por "meditación", si bien el sentido popular de "cavilar, proyectar o considerar algo", no resulta ser una buena traducción. Una interpretación más acertada sería 'acceso y desarrollo de un estado pleno de absorción de la mente y el cuerpo' o bien simplemente "reunir las cosas".

Meditar es volver a la condición natural de la conciencia humana

La meditación es una poderosa herramienta que permite poner luz. El zen hunde las raíces de la práctica en el cultivo y desarrollo de una atención consciente. Es un control y sistema de calidad que mima en todo momento la percepción, es decir, ajusta y estabiliza la mirada, de forma que es el estado de presencia, el que faculta para relacionarnos de buena manera. ¡Qué necesitados estamos todos de este ajuste! Así pues, la atención permite al meditador, realizar un chequeo constante y paciente de sus propios procesos internos, aceptándolos, comprendiéndolos, integrándolos y dejándolos partir al mismo tiempo. Por otra parte, favorecer el diálogo amistoso y la apertura participativa donde nos sumamos a lo que está aconteciendo.

Los seres humanos somos herederos de un potencial de conciencia luminosa, sin embargo, actuamos, hablamos o pensamos de forma equívoca y producimos los hechos, los resultados de forma que acabamos de reconocer resultados faltos de comprensión y sabiduría. El objetivo es simple: intensificar la capacidad de ver con mayor claridad, ya que solemos estar mal enfocados, lo cual produce varios tipos de dolencias y sufismos innecesarios. La meditación es una práctica cognitiva, gracias a la calidad constante del mundo, que significa pasar un instante, es una recreación mental y subjetiva que se alimenta de viejos patrones.

Por todo esto, es fundamental que recobremos el viejo arte del darse cuenta, la meditación en sus formas más variadas. Cada escuela presenta sus propios métodos y expone una metodología distinta. Lo importante es ponernos en camino y hacerlo con urgencia.

Como dijera Sôgyal Rimpoché, "se trata de llevar la mente a casa", dejarse reposar en el estado profundo de quietud interna y permanecer en un estado natural de pacificación. Para esto, es necesario aprender exactamente cuál es la posición física y mental adecuada, para que a través de ella fluya una respiración amplia y generosa. Cuando se alcanza lo que se conoce como la distancia óptima, permite al meditador observar con ecuanimidad y participación activa, estar serenamente ante lo que sucede. Para esto, es necesario encontrar un estado de cantidad máxima (que no fijación) y plena lucidez.

 

Dejarse reposar en el profundo descanso

 

La meditación se ha manifestado como una fuerza sintetizadora que reagrupa toda la experiencia emergente, haciéndola despierta. Es un estado de tránsito sereno donde hay una absoluta ausencia de distracción. Es una vivencia de libertad ante el dualismo apego / rechazo o atracción / reacción. Es el estado en el cual el sujeto y el objeto son uno, es una contemplación indivisa o recogimiento sereno en el cual el meditador siente que alcanza la unidad. Todos tenemos la capacidad de reducir la imagen porque una mirada amplia y sin centramiento genera un mundo disperso. Para ello es necesario una buena base y un buen tono del vehículo transmisor; si no lo conseguimos, el esparcimiento inconsciente sigue hablando por nosotros.He aquí el fundamento de la práctica médica, lo que vengo a llamar solidez dinámica.

 

Es una contemplación indivisa o recogimiento sereno

 

La práctica de la meditación zen es algo sencillo y profundo a la vez, pero no es un teatro. Consiste en adquirir una postura correcta, conectar con una respiración adecuada y fomentar el desarrollo de una actitud mental-emocional justa. Esta combinación armónica de elementos tiene lugar a través de las orientaciones e indicaciones precisas dadas por un maestro y gracias a la práctica colectiva con otros seres humanos, mujeres y hombres, que siguen el impulso natural y universal de querer estar cada vez más y mejor. En definitiva, un viaje hacia la felicidad verdadera.