Encuentros

Vesak 2025

Con motivo de la celebración del Vesak, el sábado 17 de mayo de 2025 nos reunimos varias entidades que forman parte de la Federación de Entidades Budistas de España (UBE-FEBE) en Santa Cruz de Tenerife. Celebramos juntos un emotivo encuentro en el que cada comunidad leyó un texto alusivo a la fecha conmemorativa. En nuestro caso, elegimos para esta ocasión un capítulo del Sutra Lakitisvara que a continuación transcribimos:

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Cuando pasaron diez meses lunares y había llegado la noche del nacimiento del bodhisattva, aparecieron treinta y dos signos precursores en el palacio. Todas las flores hincharon sus yemas y florecieron. En los estanques, los lotos azules, amarillos, rojos y blancos abrieron sus flores. En los jardines aparecieron hermosos árboles frutales y nuevas floraciones. Brotaron ocho árboles de joyas y emergieron veinte tesoros de la tierra. Dentro de los apartamentos de las mujeres salieron ramas enjoyadas. Brotaron arroyos de aguas calientes y frías, perfumadas con dulces fragancias. Desde las estribaciones del Himalaya los cachorros de león encontraron el camino hasta llegar a Kapilavastu, y después de circunvalar la ciudad por tres veces, se acercaron a descansar a las puertas sin hacer nada a nadie. También llegaron quinientos elefantes jóvenes de color blanco que tocaron los pies del rey Suddhodana con la punta de su trompa y entonces se quedaron cerca de él.

Las hijas de los nagas aparecieron suspendidas en la expansión del cielo, mostrando la mitad superior de sus cuerpos y portando diversas ofrendas. También aparecieron en el cielo las hijas de los dioses, inmóviles y esperando; en el cielo fueron vistas diez mil jóvenes diosas, que portaban abanicos hechos con plumas de pavo real; también había diez mil diosas que portaban sobre sus cabezas vasos dorados de agua perfumada; diez mil diosas que llevaban parasoles, banderas y estandartes; y cientos de miles de diosas sosteniendo conchas y tambores, con tambores de mano colgando de sus cuellos. 

Los vientos se calmaron y dejaron de soplar. Los ríos y arroyos detuvieron su curso. La Luna, el Sol, los carros celestiales, los planetas y las estrellas, todos permanecieron quietos.

El palacio del rey Suddhodana apareció adornado por una red de joyas. Aparecieron perlas y piedras preciosas decorando las galerías, terrazas, y portales. Las puertas de las tiendas que trataban en paños blancos, y las que comerciaban con diversas cosas preciosas, todas ellas permanecieron abiertas. Cesaron los graznidos de los cuervos, búhos y buitres; los aullidos de los lobos y chacales se acallaron; y solo se oían los sonidos más placenteros. Todas las labores de los hombres hicieron alto. El terreno se niveló sin que quedaran hoyos ni desniveles; todos los cruces de camino, plazas públicas, calles y mercados quedaron tan lisos como la palma de una mano y cubiertos de pétalos de flores. Todas las mujeres preñadas alumbraron a sus hijos sin dificultad. Los dioses del bosque de árboles de sāla fueron vistos en medio de las hojas de los árboles, revelando la parte superior de sus cuerpos y se quedaron allí, postrándose. Estos fueron los treinta y dos signos precursores.

La reina Māyā supo que la hora del nacimiento estaba a punto de llegar, y a primera hora de la noche fue a buscar al Rey Suddhodana, y dijo lo siguiente:

«La primavera, la estación más hermosa, es una época deliciosa para las mujeres. Las llamadas de los cucos y pavos reales resuenan en medio de los bosques y la fragancia fresca de muy diversas flores vuela en todas partes. ¡Por favor, te ruego que des la orden de partir sin demora!»

El más poderoso de los reyes quedó complacido al oír estas palabras de Māyādevī y entonces dijo a su séquito, lleno de alegría:

«¡Preparad los caballos, elefantes, y carretas! ¡Preparad y decorad el Jardín de Lumbini, El jardín de belleza más excelente! Preparad veinte mil elefantes»

Todo el Jardín de Lumbini, el más bello de los jardines, estaba rociado con agua perfumada y lleno de flores celestiales. Cada árbol de esa arboleda perfecta tenía hojas, flores, y frutos. Los dioses lo habían decorado a la perfección, lo mismo que hacen con el Jardín de Misraka.

Cuando Māyādevī se aproximó, a través del poder del glorioso bodhisattva, la higuera se postró ante ella saludándola. Māyādevī elevó su brazo derecho, brillando como la luz de un relámpago en el cielo y cogió una rama de la higuera para aguantar su peso. Estirándose, ella miró a la amplia extensión del cielo. Sesenta mil doncellas celestiales de los cielos del Reino del Deseo vinieron cerca de ella para servirla y formar una guardia de honor en torno a ella. En aquel momento se produjeron manifestaciones milagrosas como las que había sucedido cuando el bodhisattva entró en el vientre de su madre. Había llegado el final de los diez meses lunares, y entonces nació el bodhisattva surgiendo del lado derecho del vientre, sin ser mancillado por la suciedad del vientre, poseyendo una memoria y sabiduría plena. No puede decirse esto de ningún otro. 

En ese mismo instante, Sakra, el jefe de los dioses y Brahma, el Señor del Mundo de Sahā, comparecieron ante el recién nacido. Como ellos lo recordaban y sabían quién era, sintiendo una profunda reverencia y respeto hacia la tierna forma del bodhisattva, lo envolvieron en un tejido de seda celestial con hilos de oro y plata y lo sostuvieron en sus brazos. 

Tan pronto como nació, el bodhisattva descendió a la tierra; y desde el interior de la tierra surgió un gran loto para recibirlo. Los reyes nagas Nanda y Upananda mostraron la parte superior de sus cuerpos en la gran expansión del cielo, haciendo que manaran dos corrientes de agua, una caliente y otra fría, para bañar al bodhisattva; y a continuación Sakra, Brahma, los Guardianes del Mundo y cientos de miles de dioses bañaron al recién venido al mundo, lo rociaron con agua perfumada y esparcieron pétalos de flores sobre él.

SUTRA LALITAVISTARA. Capítulo 6: «El nacimiento»

 

La pupila del ojo de Gautama

Durante la celebración del Vesak el pasado 23 de mayo, celebrado en el Zendo Zanmai San, encuentro en el que participaron varias entidades miembros de la Federación de Entidades Budistas de España  (UBE),  leímos el siguiente texto en nombre de la Comunidad Budista Zen Luz del Dharma. Es un fragmento de las Crónicas de la transmisión de la luz de maestro zen Keizan Yōkin:

Buddha Shakyamuni nació en la India y pertenecía al linaje del Sol. A los diecinueve años de edad dejó atrás los muros de su palacio al amanecer, se afeitó la cabeza en la montaña y durante seis años se entregó a la práctica de una austera disciplina. Luego, permaneció sentado inmóvil durante otros seis años mientras las arañas urdían sus telas en la cuenca de sus ojos, las urracas anidaban en lo alto de su cabeza y los juncos se entrelaza se entrelazaban con sus piernas. A la edad de treinta años, en el octavo día del décimo segundo mes, y en el mismo instante en el que la estrella matutina asomaba el firmamento, el Buddha alcanzó súbitamente la iluminación.

Las prácticas que llevó a cabo durante su vida proporcionan el modelo que todos sus seguidores tratan de emular. Desde el mismo momento de la aparición del Buddha en este mundo, sus seguidores han tratado de comportarse como él, de emplear los mismos recursos que él utilizó y de actuar, en todo momento – independientemente de que estén caminando, de pie, sentados o acostados – de la misma forma que él lo hizo.

Aunque las montañas, los ríos y las 10.000 formas florezcan por doquier, no debemos concluir por esto que algo exista fuera de la pupila del ojo de Gautama. La pupila del ojo de Gautama nos contempla a todos, por lo que esta pupila también habita en ustedes. Es precisamente el ojo del Buddha el que acaba transformándose en nuestro cuerpo y mora en nuestro interior como un abismo de insondable profundidad.

Por tanto, no crean que en el pasado o en el presente ustedes y la resplandeciente pupila del Buddha han sido, de algún modo, entidades diferentes. Nosotros somos la pupila de Gautama y Gautama es nuestra auténtica totalidad.

Entréguense plenamente a la meditación, desarrollen la maestría y aclaren la iluminación del Buddha al mismo tiempo que la de ustedes.

Las espinas brotan por doquier

mientras en el viejo cerezo

germina la yema de una espléndida rama.

 

Encuentro: Budismo Zen Meditación y vida cotidana

Con la instructora zen Empar Roch
7-8 Dic. / Denia

El maestro japonés Eihei Dôgen, decía que la meditación zen era “tan solo y simplemente sentarse” (shikantaza). Esta conferencia versará, sobre cómo el acto sencillo de sentarse en meditación un rato cada día, va cambiando la mirada y la manera de experimentar lo que va ocurriendo en nuestras vidas. De cómo en la medida en que vamos adquiriendo el hábito de auto-observar los pensamientos, nos vamos liberando de los sentimientos engañosos que, en ocasiones, nos producen tensión o malestar.

La ponente, Empar Roch, es una instructora de meditación zen que cuenta con una larga trayectoria en el camino de las prácticas meditativas. Nos hablará de su propia experiencia personal, de la transformación interna que supone vivir la vida desde la desnudez y la felicidad sencilla de estar más en el presente.

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