Autor: Denko

CRÓNICA DEL CONGRESO «NATURALEZA Y ESPIRITUALIDAD»

Los pasados 9 y 10 de septiembre se celebró en la sala principal del Espacio Ronda en Madrid el congreso interreligioso “Naturaleza y espiritualidad, la cosmovisión de la religiones ante el cambio global.” Asistieron al evento nueve de los once autores del libro, obra en la que se presentan diferentes voces en torno a temas tan relevantes como el cuidado y atención con la madre Tierra, la biodiversidad y el respeto del medio ambiente.

El maestro zen Denkô Mesa intervino con una ponencia titulada “Naturaleza, poesía y silencio en el budismo zen”, vinculando esta milenaria tradición espiritual con la sabiduría que acontece cuando nos abrimos a la contemplación de lo manifestado. En sus palabras:

Surge la apreciación de lo sagrado en lo cotidiano. Especialmente el silencio y el contacto con la naturaleza facilitan al meditador esta experiencia. Tanto el budismo zen como todas las vías espirituales recogen esta verdad en sus escritos.

El maestro profundizó en la poética del silencio y la frescura del asombro que se recoge en la poesía de los haiku. Concluyó su intervención con estas enseñanzas:

Recuperemos la cordura, meditemos una y otra vez, asistamos con alegría al encuentro con lo íntimo. Aprendamos a pararnos y recogernos en los espacios del silencio, donde nada perturba, pues todo es integrado, es posible.

RECORDARSE, OLVIDARSE Y ENCONTRARSE

Desde algún tiempo atrás había pensado en entrar en el camino del corazón, en la Vía del Zen, en su práctica al más puro estilo tradicional de los bonzos (monjes) del Japón. Habiendo practicado hace un par de meses casi todos los días el zazen en casa y en el Dojo de La Laguna, andaba como todos, buscando un camino hacia mi interior. Con este impulso decidí participar en la Sesshin Ango de verano en La Orotava. A continuación explico mi experiencia brevemente con el deseo de animar a todos los buscadores del camino, un sendero que se palpa y se siente fuera de la teoría y de los libros.

Encontrarse uno mismo, tocar la esencia de lo que somos, contemplar la luz cósmica y sentir la Tierra Pura es parte de lo que he experimentado (o mejor dicho, ya estaba; sólo “he” quitado algunas capas más en mi interior). Durante la sesshin, durante las sesiones de meditación sedente (zazen), he podido sentir aparte de mucha alegría, ternura y felicidad, no sólo la mía, sino la de todos los que participamos en ella.

El retiro es muy didáctico y está muy bien estructurado, pues se generan todas las condiciones a través del lugar, las comidas, los estiramientos vespertinos, el samu (trabajo consciente), etc. Todo un conjunto de recursos armónicos para que la atención continuada, el silencio y su preservación se dieran con facilidad.

El maestro zen Denkô Mesa es un gran facilitador. Te sientes acogido con mucha ternura y ecuanimidad. Sirve como guía y soporte. Muestra una cara muy gentil y amorosa del Zen, más allá de la visión dura o marcial con la que generalmente se conoce en occidente. Su aproximación es muy amigable y asertiva. He conseguido un maestro de vida y ha sido muy emocionante, aparte de compartir desde otra perspectiva con otras personas, a través del silencio con gente que no conocía y que, sin embargo, sentí que conocía de toda la vida.

El lugar es maravilloso, repleto con pinos de castaño por todos lados, césped verde, muy muy bonito y limpio. La participación de meditadores más experimentados reflejaba una notable frescura, como si estuviesen haciendo el primer retiro de sus vidas, viviendo el momento presente a cada instante. Por todo ello, la interdependencia es otro aprendizaje clave que me he llevado. La certeza de la no dualidad me ha sorprendido, vivenciada en un grupo tan diverso, con gente de historias de vida diferentes. Todos se han complementado y juntos hemos alcanzado una armonía en todas las actividades realizadas. En fin, una experiencia que marca, un antes y un después, que refresca y permite recordarse, olvidarse y encontrarse.

Jean Carlos Fontana

18 de agosto de 2022

TOTUM REVOLUTUM

El miércoles 3 de agosto me dirigí al Dojo Zen de La Laguna para reunirme con las personas con las que iba a hacer el retiro de verano de la Comunidad Budista Zen Luz del Dharma. Era la primera vez que asistía a un retiro. Las dudas me asaltaban, no sabía por qué me había unido, pero recordando el poema «Nada dos veces» de Szymborska, pensé que las oportunidades no se deben dejar escapar y tenía que probar.

Con un sentimiento de desarraigo y muchos miedos, subimos por las empinadas carreteras de La Orotava en Tenerife que nos llevaron al Ashram Arautapala.

Al poco tiempo, los miedos se fueron desvaneciendo al descubrir que aquel lugar profundo y afectuoso estaba ocupado por personas entrañables.

Con el paso de los días de silencio y mirada calmada, la práctica de la meditación y la introspección se va introduciendo en lo más oculto y escondido de nuestras entrañas. Caer en la cuenta de que el nombre del lugar donde estaba situado el Ashram se llama La Hondura terminó de darle forma a todo aquel totum revolutum.

La gratitud y el vínculo que se establece entre las personas asistentes, así como la sensación de ligereza y de plenitud es lo que me acompañó el domingo 7 de agosto en el regreso a la vida cotidiana.

Rosa Rodríguez

Agosto 2022

VACIARSE, DAR TODO EL ALIENTO

Todos respiramos para vivir, pero pocos comprenden que respirar es vivir. Desde el nacimiento hasta la muerte estamos respirando. Dormidos, distraídos, desmayados, caminando, acostados … siempre respiramos y siendo como es algo esencial, solemos pasarlo por alto. El aire es esencial no solo a los humanos, sino también a los animales, a las plantas, a los minerales. Todo el mundo respira. El cosmos entero es una gran respiración.

Constantemente estamos intercambiando, religados por el aire. Un aire que es común a todos y que, por lo tanto, no nos pertenece. Sin embargo, y al mismo tiempo, cada uno debe respirar por sí mismo, cada uno es responsable de su propia respiración.

El respirar de todos es el respirar de cada uno, porque todos somos iguales, pero cada uno es diferente.

Durante zazen prestamos particular atención a la respiración y básicamente haz de apoyarte en la exhalación. Esto no significa que le demos más importancia a la inhalación. No, ambas deben armonizarse como el dorso de la palma, puesto que son dos partes de una misma cosa.

Algunos piensan que la respiración debe ser controlada. Esto es un error. El controlar, el reprimir, son formas de violencia generadas por el deseo y el temor. La respiración debe ser observada. Si observas tu exhalación y la acompañas suavemente hasta el final, la inspiración llegará por sí misma.

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