Autor: Luz del Dharma

Plantar un buda

Por Eihei T.
14 de noviembre de 2020

Conoce lo blanco,
mas permanece en lo negro
(Tao Te Ching, 28)

En el  espacio diáfano de 70 m2 que compartimos con otro antiguo grupo de yoga de la ciudad, se hace necesario montar, cada día que hay zazen, tanto el altar como el  resto del dojo. Los zafutones, el haiseki central o lugar para las postraciones del maestro, las campanas para la sencilla ceremonia que practicamos tras la meditación, incluso la puerta sin puerta o umbral por el que “entramos” a través de dos biombos y que delimita ese corazón colectivo o núcleo  que es siempre una sala de meditación.

Es por ello este nuevo espacio donde practicamos un espacio flexible, provisional, contingente. Sintoniza con esa modernidad líquida que describe el sociólogo y filósofo contemporáneo Bauman, que viene a definir cuestiones claves en nuestra sociedad, donde el cambio constante y la transitoriedad parecen avocarnos a una inconsistencia de las relaciones humanas en tantos ámbitos. El espacio en la isla es caro, y el dibujo de la cuidad está impuesto en gran parte por los designios caprichosos y exigentes de la especulación inmobiliaria y su dictado del m2.

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Sesiones de meditación zen online en el canal de YouTube de la Comunidad

El maestro Denkô Mesa dirige a partir del lunes 16 de noviembre sesiones de zazen con posterior recitación de sutras, daranis y breves enseñanzas.

Te animamos a que te unas a estos encuentros, que tendrán lugar en el canal de video (Youtube) de la Comunidad. Igualmente, si sientes que alguna persona amiga está interesada, comparte esta noticia y facilítale el vínculo de acceso al canal.

Si te suscribes al canal de la comunidad, te llega una notificación o aviso cada vez que hay un vídeo nuevo, o cada vez que está a punto de darse un streaming en directo. Recuerda darle el botón de la campana.

Canal de Youtube de la Comunidad:  https://www.youtube.com/c/LuzdelDharma

 

Comprender la conciencia

La Conciencia es la fuerza más poderosa del universo y es la realidad subyacente de este universo. Tiene el poder de conectar con una forma presente en la mente y crear una experiencia de la que tú eres consciente. Pongamos una analogía, piensa en el sol. Cuando no hay luz del sol, no puedes ver nada, pero en presencia de la luz todo se hace visible. De la misma manera, cuando cualquier forma viene en presencia de la luz de la Conciencia, la bombilla de la experiencia se enciende en tu mente y eres consciente de la forma. Si piensas en ello, incluso la luz del sol es una forma en presencia de la luz de la Conciencia.

Si estudias cuidadosamente la Conciencia, concluirás que la Conciencia se compone de un Sujeto y un Objeto con las siguientes funciones:

  • Tiene que haber un Sujeto, que es consciente de la experiencia. Este sujeto es el conocedor de la Conciencia.
  • Tiene que haber un Objeto, que debe ser experimentado. Este objeto es la parte conocida de la Conciencia.
  • Tiene que haber Inteligencia por la cual el sujeto llega a conocer al objeto. Esta es la parte conocer de la Conciencia.
  • Conocedor, Conocido y Conocer son los 3 poderes de la Conciencia.

Debe quedar claro que:

  • Conciencia = Sujeto + Objeto + Inteligencia
  • Poder de la Conciencia = Poder del Conocedor + Poder de Conocer + Poder de lo Conocido.

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LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL TAMBIÉN TIENE QUE SER INTERIOR

Entrevista a Juan Arnau (fragmentos)

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El siglo XX europeo se entretuvo demasiado con las filosofías del lamento (existencialistas) y las filosofías del lenguaje (analíticas). Es hora ya de acometer una filosofía de la percepción, una filosofía que aborde la cuestión de la sensibilidad, centrándose en el modo de ejercerla, de vivir sumergidos en ella”. Quien lo plantea es Juan Arnau en La invención de la libertad, un ensayo que parte de tres ejes: empatía, creatividad y atención, para leer el mundo, la realidad, de otra manera, superando los cauces instituidos, generalmente aceptados.

¿Por qué los hombres y mujeres de hoy estamos tan desconectados de nosotros mismos, de nuestro interior? ¿Por qué, pese a tantos avances científicos y tecnológicos, apenas hemos avanzado en el conocimiento de nuestra mente, de nuestras emociones, de nuestra manera de relacionarnos y de conectarnos con el mundo? ¿Esa es la gran revolución que queda por hacer: la revolución interior, espiritual, no entendiendo lo espiritual en el sentido religioso, sino como comunicación y búsqueda interior?

Digamos que somos consecuencia de 300 años de ejercicio continuo de lo que podría llamarse el yoga de la objetividad. Desde la revolución científica, se ha creado una antropología, un concepto del ser humano como una especie de mecanismo neurológico, biológico, genético, que se mueve en función de todos esos impulsos que no está a su merced cambiar o elegir. Y, si somos máquinas, autómatas, es lógico que no busquemos o no tratemos de fomentar relaciones con nuestros corazones o emociones. Si somos autómatas no las tenemos. Esto, de principio, es muy simple. Y, por otro lado, el método científico, que ha dado grandes resultados, tiene su precio. Ese precio es lo que has formulado en la pregunta: una enajenación, primero respecto al yo, al corazón de cada uno, y, después, respecto al universo. El existencialismo, de hecho, ya se preguntaba: ¿qué hago yo aquí? ¿quién me ha tirado aquí, en este mundo? El mundo es un lugar hostil. No es un espacio participativo, donde se pueda desarrollar la empatía, como se estudia en el budismo, sino un lugar frío, gélido, que nos amenaza. Todo eso es consecuencia del yoga de la objetividad.

Gran parte de tu trayecto filosófico ha estado volcado en el aprendizaje del budismo. Es un largo camino que te ha traído hasta aquí.

Durante quince años, sí, me he dedicado a investigar el budismo. De hecho, todos mis libros son sobre el budismo, y ahora mismo estoy con  un proyecto de largo alcance que empezó con Manual de filosofía portátil y ahora sigue con La invención de la libertad, un proyecto que no ha surgido de la nada, sino que tiene como preludio dos novelas filosóficas: El cristal Spinoza y El efecto Berkeley [publicadas en Pre-Textos], sobre todo la segunda, porque Berkeley es el primer filósofo budista de la historia de Europa. Él no sabía que era budista, porque el budismo no se conocía, pero el planteamiento que hace está totalmente en esa órbita. La suya es una filosofía basada en la percepción, la atención, la creatividad y la empatía, sobre todo las tres primeras. En la novela que le dedico lo que hago es seguir la estructura de una colección de postales o de escenas donde Berkeley habla con sus amigos, con sus familiares, con personajes tan importantes de su época como Voltaire…

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