Luz del Dharma

Comunidad Budista Zen en Tenerife

VIVIR EN LA PRESENCIA

La relación que los seres humanos mantenemos con el tiempo ha sido ampliamente sentida, abordada y expresada a lo largo de la historia. Muchas son las formas de comunicar el profundo significado que conlleva el tránsito de la vida. Quizá sean la quietud y el recogimiento interno del silencio donde mejor escuchemos la voz de lo insondable, sintamos el eco del ahora y toquemos la eternidad de un instante perfumado. De igual forma, aquellos que tratan de hallar respuestas con la mente al significado del aquí y ahora, solo conseguirán llenar su cabeza con más ideas creadas por la propia mente. Buscar respuestas no es lo mismo que encontrar la solución. Por este motivo, Newton llegó a decir «sé lo que es el tiempo, pero no sé realmente cómo explicarlo».

Debemos partir de un hecho significativo: hay dos estados de la mente, los saludables y los no saludables. El propósito de la meditación es acceder, cuidar y desarrollar momentos de presencia en nuestro interior. Luego estos, por sí solos, se manifiestan en el mundo externo. Así, observaremos que lo trascendente está implícito en lo cotidiano, siempre y cuando estemos abiertos a descubrirlo. Como dijo el poeta inglés William Blake:

 

«Cuando las puertas de la percepción se abren

vemos las cosas tal y como son,

infinitas.»

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Trasmisión del Dharma en Senju´in

Comunidad Budista Zen Luz del Dharma
En Santa Cruz de Tenerife a 13 de diciembre de 2023

El pasado viernes 8 de diciembre de 2023 el maestro zen Denkô Mesa, director espiritual de la Comunidad Budista Zen Luz del Dharma (Hôkôzenkai) recibió la Trasmisión del Dharma de las manos de Jiun Eric Rommeluère. A continuación compartimos con gran alegría una sentida e íntima nota que nos envía nuestro querido Denkô sensei. Que todos los seres alcancen la Paz y el Amor Incondicional:

Recuerdo la primera vez que nos encontramos. Nuestras miradas se cruzaron y un profundo y noble silencio retumbó en mi interior. Sin saber cómo, algo extraordinario estaba aconteciendo. Fue un momento fuera del tiempo. En su mirada reconocí el lenguaje del Dharma, la voz de los ancestros y la dulzura de zazen.

Pasamos unos días de trabajo y meditación inolvidables en Senju´in, el Templo zen de las Mil Manos, situado en Francia en la región de Sarthe, en el municipio de Aubigné-Racan, donde la presencia de la Compasión y el cuidado atento están realmente presentes.

Éric Rommeluère (Jiun Dôjô) recibió la Transmisión del Dharma de su maestro Gudô Wafu Nishijima rôshi, abad del templo Sôju en Japón, quien a su vez la recibió del Venerable Rempô Niwa Zenji, 77º abad del monasterio de Eiheiji, uno de los dos templos principales de la escuela Sôtô. De esta manera, siguiendo la estela de los antiguos, hemos celebrado el 8 de diciembre, un momento significativo en nuestra tradición budista, la ceremonia de sucesión (Dempô Shitsunai Shiki) en Le Refuge du Plessis.

Sintiéndonos arropados por Kannon, fueron la ternura de nuestros corazones y la profunda devoción que sentimos por esta Vía del Buddha, las que propiciaron que todo aconteciera de manera hermosa y extraordinaria.

La rueda del Dharma continúa girando. Recibo de sus manos la herencia del Linaje, convirtiéndome en su 92º sucesor.

A la mañana siguiente, tras zazen, se presentó en mí y de este modo la expresión de lo vivido:

Un profundo silencio
ocupa todo el espacio.
Las manos compasivas de la práctica
acunan cualquier existencia.
En la inmensidad de este bosque,
la luz se perpetúa,
más allá del más allá,
a través de la no existencia.
Ahora
lo Real certifica lo Real.

Venerando a los Tres Tesoros, postrándome en sampai ante el Linaje de Vida de los Buddhas y Patriarcas.

Fukai Denkô

En Senju´in, Francia, 9 de diciembre de 2023

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Pequeño manual para uso de aspirantes que deseen aprender la meditación zen

 por Jiun Éric Rommeluère

Ha sucedido, has decidido dar el salto. ¡Quieres hacer meditación zen! ¿La meditación consiste en hacer, o en no hacer? Difícil pronunciarse al respecto. En cualquier caso, hay que comenzar por alguna parte, por responder a cómo venir a un grupo o a un centro de meditación, pero antes, reflexionen. La meditación zen es una trasformación. ¿Tienen necesidad de ser trasformados? ¿Estarán a la altura de su audacia? Evidentemente, la primera vez no lleguen tarde ni con prisas. Elijan un pantalón largo que no les apriete la cintura. Vayan limpios, pero eviten los perfumes. Quítense las alhajas. Sean naturales.

Dejen sus zapatos en la entrada. No se trata simplemente de descalzarse, sino de reaprender la delicadeza en los gestos más simples. Dejen suavemente sus zapatos, el izquierdo a la izquierda del derecho, el derecho a la derecha del izquierdo. Quítense también los calcetines. Con su calzado, dejen igualmente sus ideas sobre el zen, sus lecturas, todas esas páginas a las que dan una y otra vez vueltas en su cabeza, todas sus opiniones sobre lo que es o lo que no es budismo, todas sus esperanzas, hasta las más bellas. Sí, déjenlas en la puerta de entrada, una a una dentro de vuestros zapatos. No es que haya que despreciar las ideas, los pensamientos, al contrario, simplemente se trata de dejarlos con esmero en la puerta de entrada. Los recogerán después. Es la buena manera de comenzar. El espíritu fresco.

Entonces pueden entrar. En el espacio de meditación verán que no hay (casi) nada. No se desconcierten. Quitamos las imágenes, para tocar la realidad desnuda de la experiencia. ¿Pueden realmente reencontrarse con ustedes mismos? Directamente y sin el intermediario de alguna cosa. Así pues, un espacio es ofrecido. Una vez pasada la puerta de entrada, se inclinan con las manos juntas en un gesto de gratitud. Cogen un cojín redondo para sentarse encima. Lo palpan cuidadosamente. ¿Es suficientemente compacto, suficientemente ancho? Tienen que aprender a juzgar los cojines, a encontrar aquel que esté adaptado a su propia morfología. Y después se sientan de cara a la pared.

La meditación es una experiencia total. Pone en juego a la vez el cuerpo, la respiración y la mente. Fundamentalmente, no hay mas que tres puntos de los que acordarse durante el aprendizaje de la meditación; tienen que estar estables, tienen que estar tónicos, tienen que sentirse cómodos.

La estabilidad es asegurada por el trípode formado por las piernas cruzadas y por las nalgas elevadas por el cojín. Tomen la posición del loto, del medio loto, o en su defecto colocando simplemente un pie sobre la pantorrilla opuesta. Ambas rodillas deben tocar el suelo con la misma presión.

La tonicidad se encuentra enderezando la columna vertebral. No se sienten arriba, sino abajo de las nalgas. A partir del trípode que forman las piernas y las nalgas, enderecen suavemente la columna, después la cabeza, metan delicadamente el mentón y bajen la mirada delante de ustedes sin enfocar un punto en particular. Si no pueden cruzar las piernas, pueden sentarse de rodillas sobre un cojín, sobre un banco o incluso sobre una silla. La rectitud de la columna es el eje de la meditación. Ella da fuerza a la postura. Sientan cómo su cuerpo esta sólidamente anclado al suelo y cómo al mismo tiempo se extiende con flexibilidad en el espacio. El tono significa que no hay tensión excesiva, ni relajación. No se sientan en la postura del sastre. Esta posición no permite mantener durante mucho tiempo la estabilidad y el tono.

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VESTIR EL KESA

Inspiración

El cuerpo del Buddha es cubierto por el manto de una presencia amorosa. Físicamente hablando, me refiero al hábito de la atención consciente, al kesa de la transmisión. A medida que profundizamos en la experiencia meditativa y nos hacemos íntimos con las enseñanzas, sentimos la verdad de la llamada, vehiculamos el compromiso interno por la Vía del despertar y comenzamos con dulzura y determinación un hermoso viaje a los adentros. Así, sobre las telas, los imperceptibles hilos de luz se cosen uno tras otro, despacio, sin prisas, sin afán ni mérito alguno, inspiración tras espiración, sin dejar huellas en el camino. Y así llega un momento en el que comprendemos que la certificación no tiene fin. En ese instante, nuestras manos se abren para recibir y dar, para ser vestidos por el hábito de la liberación.

DAI SAI GE DA PU KU

MU SŌ FU KU DEN IE

HI BU NYO RAI KYO

KO DO SHO SHU JO

 

Gran hábito de liberación,

más allá de la forma y del vacío.

me visto con la enseñanza del Dharma

para el bienestar de todas las existencias.

 

Orígenes

En la época del Buddha se dice que la comunidad monástica, inspirada por el maestro, recogieron telas desechadas por la sociedad, como las mortajas de los muertos, los paños utilizados en los partos y en las reglas de las mujeres, etc. Todo lo que estaba manchado, lo que nadie quería y estaba destinado a la basura, fue recogida por los monjes, quienes reciclaron esos restos y confeccionaron con ellos una prenda para vestir en la vida diaria y también usar durante la meditación. Con este humilde gesto comprendemos que algo impuro se transmuta en algo maravilloso.

El nombre japonés con el que conocemos este hábito, kesa, hace referencia a un color indefinido en India llamado kāṣāya. Posteriormente, por transliteración fonética, llegamos al actual kesa. Por otra parte, los orígenes del mismo no pueden ser estudiados históricamente, puesto que los primeros textos escritos aparecieron siglos después de la muerte de Shakyamuni, cuando el budismo se encontraba escindido en varias escuelas y las posteriores interpretaciones del Dharma.

La principal fuente de información sobre el kesa la encontramos en los escritos del monje chino Dôsen, que utilizó las cuatro recopilaciones de la principal escuela china Vinaya existente en su época. Estas nacieron a su vez de las distintas escuelas budistas indias. Posteriormente, en el budismo japonés, más particularmente en las escuelas Shingon y Soto, encontraremos el término kesa nyohô, literalmente «cumple con la regla». Se refiere a un estilo de práctica basado en la simplicidad y la humildad.

Destaca la inspiración del maestro zen Jiun Sonja (1718-1804), un famoso reformador budista japonés del período Edo. A lo largo de su vida buscó ir más allá del marco formal de su propia escuela, para redescubrir las enseñanzas originales del budismo, por lo que hallaremos referencias a un modelo llamado kesa nyohôe, literalmente «la túnica que cumple con el Dharma». La expresión designa un modelo de kesa que, por su color, su tejido y su construcción, está de acuerdo con las recomendaciones del Buddha.

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