La tradición budista cuenta con una historia a sus espaldas que suman ya más de 2500 años. Las motivaciones que encontramos en las personas cuando se acercan a un centro de Dharma son bien distintas: algunos vienen por la necesidad de refugiarse, otros simplemente por hacer amigos; están aquellos que acuden por desconocimiento y no saben dónde se meten, otros llegan sólo para probar. También están los que vienen porque fue otro quien los convenció y también están quienes se acercan porque esto de la meditación está de moda, en fin, por citar causas, las que quieran. En cualquier caso, sería injusto no reconocer que hay personas que vienen por una llamada interna que los impulsa a encontrar respuestas al sentido del yo y de la vida. En definitiva, todos anhelamos sentirnos bien, plena y felizmente realizados.

El crecimiento espiritual requiere tiempo y perseverancia. Supone además la asunción de la auto responsabilidad en el proceso del trabajo interior. Éste es el impulso que nace en el corazón de bodhisattva que practica sin tiempo ni afán. Dispone su vida mente y corazón al servicio de la atención por el bien de los demás.

La constancia y la generosidad forman parte de la vía de los bodhisattvas, figura cumbre en el budismo Mahâyana, esto es, seres liberados en vida, seres atentos y despiertos que hacen de la práctica meditativa un eje fundamental en sus vidas. Cuando la práctica se vuelve el centro de la existencia, todo se ve a través de los ojos de la paz, el gozo y la común unidad.

Finalmente considero interesante acercarnos al término vocación. Procede del latín vocāre, ‘llamar’ y lo entendemos como el deseo de emprender algo hacia la consecución de una meta concreta. La pregunta que formulo es: ¿qué te impulsa a recibir la ordenación de bodhisattva?

Si consideras que es un diploma más para el CV del personaje, este no es el camino a seguir. Ahora bien, si en el fondo de tu corazón hay una aspiración noble y sincera para conectar con la verdad de quien tú eres, haces de la práctica meditativa el centro de tu existencia, ofreciendo el estado de presencia al universo entero por amor, esta sí que es la vía del bodhisattva. Así pues, da un paso adelante y di: SÍ, ACEPTO.

Denkô Mesa

(Fragmento de las enseñanzas impartidas durante una meditación online en enero de 2021)