Autor: Denko

Un camino basado en la experiencia

El budismo es un camino basado en la experiencia del instante presente, teniendo en cuenta lo acontecido en el pasado y las repercusiones que tendrá en un futuro, que aún está por llegar, todo aquello que digamos, pensemos o hagamos en este preciso instante. El budismo no es un camino de adoctrinamiento moral. El budismo no es una religión repleta de normas que debemos cumplir para alcanzar un reino espiritual.

Quienquiera que sea que carezca de autocontrol
y no permanezca en la verdad,
aunque se vista con la túnica amarilla,
no es merecedor de ella.

El budismo es un camino que fortalece la emergencia y el mantenimiento de la clara visión frente al impulso ciego de vivir ausentes. Está claro que somos seres afortunados por el simple hecho de haber nacido y aún más por experimentarnos como seres con capacidad para desarollar la autoconciencia y la trascendencia de sí, pero todo esto conlleva efectos secundarios, pues si no estamos atentos, caeremos en la mentira de la auto referencia y el narcisismo, incluida la vanagloria espiritual.

Hay muchos caminos, incluido el budismo, pero creer que puedes levantarte del suelo con tan solo tirar de tus orejas, es un imposible.

Seguir el camino del budismo significa estudiarse y conocerse en profundidad. Se necesitan años de práctica continuada y un asesoramiento adecuados, para vernos cara a cara con la falsa imagen que tenemos de nosotros. Soltar la fijación del ego es nuestro propósito, pues éste se basa siempre en sus propias interpretaciones subjetivas, no en los hechos. Lo que la percepción ve y oye, parece real porque sólo admite en la conciencia aquello que concuerda con los deseos del perceptor, o sea, nosotros mismos.

La realidad es lo que acontece a cada momento mientras tú te pierdes siguiendo las fantasías que vas creando. Si lo que ocurre está dentro de sus pretensiones, dictamina que es correcta, bueno y está bien. Si no es así, el personaje se excusa con el rechazo y lo manifiesta de variadas formas.

Así como la lluvia penetra en una casa mal techada,
la avidez penetra en una mente no desarrollada.

Esta es la principal razón del desajuste cognitivo o perceptivo que padecemos los seres humanos y que se manifiestan en distintos tipos de dolencias. En el fondo todas se refieren a un hecho ineludible: desde que nacemos estamos muriendo. Resolver el enigma del quién soy yo y qué es esto que llamamos realidad, son preguntas fundamentales que forman parte del trabajo meditativo.

La droga de la información nos ha despojado del tiempo para vivirnos. Así que, ¿cómo vivir en plenitud una vida llena de incertidumbres? Esta es la vía del despertar donde lo que importa es lo que haces, no lo que te cuentas. Si hay una atención mantenida, hay una percepción no difuminada. 

Por tanto, el budismo no es únicamente meditación y toda meditación no es budismo. El budismo debe ser entendido, por encima de todo, como un camino de trascendencia de eso que nos creemos ser. El budismo propone un recorrido existencial que nos lleva al íntimo conocimiento del sí mismo, y por ende, nos permite observarnos plenamente a la luz de la conciencia, viendo cómo es nuestra manera de relacionarnos, tanto con otras personas como con todo lo que nos rodea.

Denkô Mesa

 

El arte de la contemplación

Por Consuelo Martín

 

Una mente que no se encuentra encadenada en las experiencias del pasado y los proyectos del futuro vive un presente eterno.

 La contemplación no es algo separado de la vida; forma parte del vivir. En un momento atemporal de nuestra existencia, descubrimos la contemplación, y con ella descubrimos la vida auténtica y el significado profundo de la vida.

No pensemos, por tanto, que la contemplación es ajena a nuestras actividades diarias. En todas las situaciones del vivir se puede contemplar. Se vive con todo, y así todo puede ser transformado. Contemplando descubrimos el porqué de la existencia, por qué sufrimos, por qué amamos. La unidad que se crea al contemplar deshace todas las dudas que la separación creó, y las preguntas que nos hacemos, todas aquellas que quedan sin aclarar desde el nivel del pensamiento, encuentran respuesta en la contemplación.

 En todas las situaciones del vivir se puede contemplar.

 A menudo, escuchamos que el camino contemplativo es difícil. Mientras dicen esto, los seres humanos se enfrascan en grandes dificultades existenciales por no comprender… Pero contemplar no es difícil ni fácil. Es sencillo, como lo es la verdad.

Al contemplar se avanza directo desde la verdad hasta la verdad. Y cualquier método o intención estudiada que no deje nuestra mente en estado contemplativo será mero entretenimiento del pensar o, dicho de otra manera, provendrá del mundo de los sueños.

Entretenerse en el campo mecánico de lo conocido, de lo que es habitual, parece fácil; pero no hay nada que cree más dificultades que mantenerse distraído en lo falso, creyendo que es lo verdadero.

Leer más

El viaje a los adentros

 Por Ramiro Calle

El ser humano con inquietudes espirituales, sea o no creyente, teísta o ateo, se hace preguntas a las que no logra responderse, se plantea interrogantes existenciales que no consigue resolver por mucho que se enrede en todo tipo de especulaciones metafísicas o elucubraciones filosóficas. La mente ordinaria, basada en las dualidades o pensamiento binario, no arroja ninguna luz.

 Buda fue tajante cuando declaró: “El que interroga se equivoca; el que responde se equivoca”. Igual que lo fue cuando previno sobre un amasijo de ideas que puede llegar a enajenarnos. Es indiscutible que el pensamiento ordinario debe rendirse a la contundente realidad de que no logra ir más allá de sí mismo, igual que una mano no se puede coger a sí misma.

 Los seres humanos con inquietudes espirituales o de autodesarrollo, se han abocado a la búsqueda de lo interno cuando han comprobado que no pueden hallar respuestas en lo externo, que tiende a engatusarnos y a apartarnos de nuestro centro esencial. La mente conceptual y basada en los pares de opuestos o dualidades, tiene que suicidarse, en el viaje hacia los adentros, para poder percibir otra experiencia que escapa a la misma.

Leer más

Quietud

 

El maestro zen Denkô Mesa invita a la contemplación serena en su última obra y adentrarnos allá donde se escucha el eco de las horas y se percibe el latir del universo. En esta hermosa publicación, editada con cuidado por la editorial San Pablo, el autor nos propone un vivir en la quietud, convertirnos y ser uno con y en el movimiento pulsátil y dinámico de la mente, sin perder el eje y el centro observador de todo aquello que surge, se desarrolla y naturalmente desaparece.

En la contraportada del libro se lee:

“Gracias al poder de la quietud podemos focalizar la atención y posar la mirada con mimo y entereza sobre aquellos fenómenos que sentimos deben ser conocidos y merecen ser atendidos.”

A lo largo de la obra el maestro habla de una capacidad innata y universal, un potencial que está al alcance de todos y cada uno de nosotros. Expone que todos aspiramos a tocar lo primigenio y vivenciar que en nada nos diferenciamos. Para que esta verdad se revele, indica que disponemos de recursos maravillosos como la quietud estable, el silencio compartido y la contemplación serena, recursos imprescindibles en el hermoso viaje del autoconocimiento.

Para el maestro Denkô, sentarse y morar en la quietud es soltar y dejar de manipular todo aquello que se refleja naturalmente en el espejo de la conciencia. Morar en la quietud es un encuentro amoroso con nuestra naturaleza original.

Hermosa publicación, bella portada, elegidas cada una de las palabras,  Quietud ofrece en su conjunto un hondo mensaje: el silencio, la meditación y la actitud contemplativa son el comienzo de la sabiduría.

_____________

 

Quietud

Denkô Mesa

Editorial San Pablo

ISBN 978-8428556569