Autor: Denko

La felicidad se puede medir

¿Qué le llevó a estudiar las fortalezas humanas?

Cuando me nombraron presidente de la Asociación Americana de Psicología me propuse hacer bien mi trabajo y me dediqué a preguntar por el mundo qué hacíamos bien y qué hacíamos mal los psicólogos.

Eso es curioso, humilde e inteligente.

Descubrí que investigar y tratar los aspectos negativos y patológicos del ser humano (la ansiedad, el estrés, la depresión, el suicidio, las adicciones…) sabemos hacerlo muy bien; pero nadie se ocupaba de los aspectos positivos, de manera que la psicología no explicaba a la gente cómo llevar una buena vida.

De eso se encargaron algunos filósofos.

…Y no se trata de mostrar a la gente cómo no estar deprimido, no enfadarse o no tener ansiedad, sino de enseñarle a ser feliz. Me propuse estudiar las bases del bienestar psicológico y de la felicidad; y las fortalezas y virtudes humanas, todo dentro del marco de la ciencia.

¿A qué conclusiones ha llegado?

Que las emociones positivas, la calidad de las relaciones, en definitiva, la felicidad, se pueden medir y se pueden enseñar.

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¿Dónde pones tu atención?

Hay un pequeño cuento, en el que un agricultor japonés viajó a una ciudad de occidente porque allí tenía un sobrino lejano al que solía visitar de vez en cuando. Una vez que éste se hallaba en la gran urbe, paseando por las anchas avenidas acompañado de su sobrino, se detuvo porque escuchó un sonido que le resultó familiar. Se acercó a unos pequeños arbustos que decoraban el lateral de las aceras que delimitaban una de las transitadas calles, y entre sus hojas descubrió un pequeño grillo que estridulaba su canto.

― ¿Cómo sabías que estaba ahí? ―preguntó el sobrino sorprendido.

― Muy fácil ―contestó el agricultor―, he escuchado el sonido que emite.

― ¡No es posible! ―respondió el sobrino―, ¿me estás diciendo que eres capaz de escuchar el sonido del grillo entre tanto ruido de coches, gente caminando, autobuses y martillos eléctricos taladrando el asfalto?

Claro, cualquiera puede hacerlo si pone atención.

El sobrino del agricultor le dijo que eso no era posible, que la mayoría de la gente no tenía la suficiente capacidad auditiva para escuchar un sonido tan débil entre la vorágine de ruidos de la gran ciudad. Entonces el agricultor extrajo de su bolsillo una pequeña moneda, le hizo un gesto a su sobrino para que observara atentamente, y lanzó la moneda sobre las losas de la baldosa. Al instante, una mujer que se encontraba a varios metros del lugar en el que cayó la moneda se giró, caminó con premura en esa dirección, fijó su vista en el suelo, se agachó a coger la moneda y continuó caminando en la dirección en la que se dirigía.

― ¿Te das cuenta muchacho? Parece que un sonido tan débil como el del canto del grillo es difícil de percibir; sin embargo otro igual de débil como el de una moneda que cae al suelo se percibe con más facilidad. Esto ocurre porque uno no genera ningún interés en la mayoría de viandantes, pero el otro sí. ¡Todo depende de dónde ponemos la atención!

Todos tenemos la capacidad de ignorar determinados estímulos y poner nuestra atención en otros. Este fenómeno recibe el nombre de atención selectiva y nos permite focalizar nuestra mente en una tarea, acción o estímulo concreto. Tiene una función adaptativa y de gran utilidad, ya que nuestro sistema cognitivo tiene una capacidad limitada, y si tuviéramos que dar respuesta a todos los estímulos que nos envuelven, éste se vería amenazado y sobresaturado de información.

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Enfoque holístico y gestáltico de la enfermedad

Por Adriana Schnake

A primera vista lo psicosomático incluiría la totalidad: soma y psiquis y lo holístico sería una redundancia, sin embargo con este término estamos señalando una diferencia fundamental: lo holístico de una Enfermedad o un Síntoma no es ni psíquico ni somático. No alude a una causa. Se refiere a quienes son los participantes de la escena que se desarrolla.

La Medicina psicosomática ha hecho grandes y valiosos aportes para hacer una Medicina a Escala Humana, siguiendo los caminos de la investigación ‘científica’ del mismo modo que en otras ‘especialidades’ de la medicina se ha llegado a descubrimientos y aciertos notables.

Así como nadie puede negar en la actualidad que el corazón puede mantenerse latiendo fuera del cuerpo que lo contuvo, si se saca en condiciones especiales; nadie puede negar que las relaciones entre lo que se ha denominado «psíquico» y lo somático existe y que en un gran número de casos – cuando se ha tenido el tiempo suficiente y el encuadre adecuado – los resultados en la cura de algunas enfermedades – con este enfoque – han sido espectaculares. Sorprende que enfermedades como el Cáncer, no se hayan clasificado dentro de las Psicosomáticas, como la Úlcera o el Asma.

En cuanto profundizamos en el estudio de cualquiera de las enfermedades que intentamos reconocer o individualizar, descubrimos que la ciencia a la cual estamos habituados nos esclarece el cómo de la enfermedad, sin que jamás nos ofrezca una respuesta con respecto a ese «por qué» que tanto interesa al paciente y que suele confundirse con el concepto, casi místico de una causa primaria.

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Khanda

Por Denkô Mesa

En el Sutra del Diamante se lee: “Todas las cosas compuestas se asemejan al sueño, fantasma, burbuja, sombra… Se parecen a la gota del rocío y al destello del relámpago. Así debe considerarse la existencia.” En la mayoría de las culturas se hacen descripciones del ser humano, pero ¿quiénes somos en realidad? Ésta es la gran incógnita que debemos despejar. Casi todas las tradiciones lo consideran como un compuesto, ya sea alma y cuerpo (tradición judeocristiana) o cuerpo, mente y espíritu en otras. El budismo también ve al individuo como un conjunto de agregados, si bien no reconoce en ellos entidad fija o inmutable. La identificación (apego) es la causa del sufrimiento innecesario. Si queremos en verdad entendernos, debemos entender plenamente qué son y cómo funcionan, lo cual significa aprender a verlos tal y como son.

En el Canon Pali, la colección de los antiguos textos que constituyen el cuerpo doctrinal y fundacional del budismo, se representa al Budha diciendo que sólo enseñaba dos asuntos: el sufrimiento y el final del sufrimiento. Tras una práctica meditativa perseverante, Siddhartha Gautama alcanzó un estado de conciencia que ninguna palabra podía describir, sin embargo supo que el camino y la experiencia podrían ser descritos, aunque implicaba una nueva manera de ver y conceptualizar el problema del sufrimiento. Para ello, tuvo que inventar nuevos conceptos y extender palabras prexistentes a fin de que los demás pudieran experimentar el despertar por sí mismos. Una de las nociones nuevas y centrales de su enseñanza fue el de khandha, habitualmente traducido al castellano como “agregados”.

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