Autor: Denko

SIMPLE

La vivencia del instante es simple.

Las nubes en el cielo simplemente pasean.

El gallo al amanecer simplemente canta.

En el océano los peces simplemente nadan. 

El agua de un rio o una cascada simplemente fluye y cae.

Meditar es simple.

La respiración no requiere del esfuerzo de la voluntad.

El cuerpo no requiere de la forma de una postura para estar.

El zen es profundamente simple.

Queda libre de cualquier tipo de idea o interpretación.

Ni existe ni deja de existir.

Si aparece, es tal la fuerza que contiene 

que quiebra por completo la estructura mental del sujeto.

Zen es el desplome absoluto de lo que piensas que tú eres.

Por lo tanto, observa si surge algún tipo de tribulación, conceptualización o fijación.

Ve más allá de esta palabras.

Suelta incluso la pretension de abandonarlas.

No hagas nada ni dejes de hacer.

Eres unidad con lo que está sucediendo.

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(Traducción al francés)

L’expérience de l’instant est simple.
Les nuages dans le ciel se contentent de se promener.
Le coq chante simplement à l’aube.
Dans l’océan, les poissons nagent simplement.
L’eau d’une rivière ou d’une cascade coule simplement et tombe.
Méditer est simple.
La respiration ne nécessite pas l’effort de la volonté.
Le corps n’a pas besoin de prendre une posture particulière pour être.
Le zen est profondément simple.
Il est libre de toute idée ou interprétation.
Il n’existe ni n’existe pas.
S’il apparaît, sa force est telle qu’elle brise complètement la structure mentale du sujet.
Le zen est l’effondrement absolu de ce que tu penses être.
Par conséquent, observe si une quelconque tribulation, conceptualisation ou fixation surgit.
Va au-delà de ces mots.
Libère même l’intention de les abandonner.
Ne fais rien, ne laisse rien faire.
Tu es uni à ce qui se passe.

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Denkô Mesa

(Kusen impartido el sábado 16 de marzo de 2024)

Zendo La Laguna, Tenerife

VIVIR EN LA PRESENCIA

La relación que los seres humanos mantenemos con el tiempo ha sido ampliamente sentida, abordada y expresada a lo largo de la historia. Muchas son las formas de comunicar el profundo significado que conlleva el tránsito de la vida. Quizá sean la quietud y el recogimiento interno del silencio donde mejor escuchemos la voz de lo insondable, sintamos el eco del ahora y toquemos la eternidad de un instante perfumado. De igual forma, aquellos que tratan de hallar respuestas con la mente al significado del aquí y ahora, solo conseguirán llenar su cabeza con más ideas creadas por la propia mente. Buscar respuestas no es lo mismo que encontrar la solución. Por este motivo, Newton llegó a decir «sé lo que es el tiempo, pero no sé realmente cómo explicarlo».

Debemos partir de un hecho significativo: hay dos estados de la mente, los saludables y los no saludables. El propósito de la meditación es acceder, cuidar y desarrollar momentos de presencia en nuestro interior. Luego estos, por sí solos, se manifiestan en el mundo externo. Así, observaremos que lo trascendente está implícito en lo cotidiano, siempre y cuando estemos abiertos a descubrirlo. Como dijo el poeta inglés William Blake:

 

«Cuando las puertas de la percepción se abren

vemos las cosas tal y como son,

infinitas.»

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VESTIR EL KESA

Inspiración

El cuerpo del Buddha es cubierto por el manto de una presencia amorosa. Físicamente hablando, me refiero al hábito de la atención consciente, al kesa de la transmisión. A medida que profundizamos en la experiencia meditativa y nos hacemos íntimos con las enseñanzas, sentimos la verdad de la llamada, vehiculamos el compromiso interno por la Vía del despertar y comenzamos con dulzura y determinación un hermoso viaje a los adentros. Así, sobre las telas, los imperceptibles hilos de luz se cosen uno tras otro, despacio, sin prisas, sin afán ni mérito alguno, inspiración tras espiración, sin dejar huellas en el camino. Y así llega un momento en el que comprendemos que la certificación no tiene fin. En ese instante, nuestras manos se abren para recibir y dar, para ser vestidos por el hábito de la liberación.

DAI SAI GE DA PU KU

MU SŌ FU KU DEN IE

HI BU NYO RAI KYO

KO DO SHO SHU JO

 

Gran hábito de liberación,

más allá de la forma y del vacío.

me visto con la enseñanza del Dharma

para el bienestar de todas las existencias.

 

Orígenes

En la época del Buddha se dice que la comunidad monástica, inspirada por el maestro, recogieron telas desechadas por la sociedad, como las mortajas de los muertos, los paños utilizados en los partos y en las reglas de las mujeres, etc. Todo lo que estaba manchado, lo que nadie quería y estaba destinado a la basura, fue recogida por los monjes, quienes reciclaron esos restos y confeccionaron con ellos una prenda para vestir en la vida diaria y también usar durante la meditación. Con este humilde gesto comprendemos que algo impuro se transmuta en algo maravilloso.

El nombre japonés con el que conocemos este hábito, kesa, hace referencia a un color indefinido en India llamado kāṣāya. Posteriormente, por transliteración fonética, llegamos al actual kesa. Por otra parte, los orígenes del mismo no pueden ser estudiados históricamente, puesto que los primeros textos escritos aparecieron siglos después de la muerte de Shakyamuni, cuando el budismo se encontraba escindido en varias escuelas y las posteriores interpretaciones del Dharma.

La principal fuente de información sobre el kesa la encontramos en los escritos del monje chino Dôsen, que utilizó las cuatro recopilaciones de la principal escuela china Vinaya existente en su época. Estas nacieron a su vez de las distintas escuelas budistas indias. Posteriormente, en el budismo japonés, más particularmente en las escuelas Shingon y Soto, encontraremos el término kesa nyohô, literalmente «cumple con la regla». Se refiere a un estilo de práctica basado en la simplicidad y la humildad.

Destaca la inspiración del maestro zen Jiun Sonja (1718-1804), un famoso reformador budista japonés del período Edo. A lo largo de su vida buscó ir más allá del marco formal de su propia escuela, para redescubrir las enseñanzas originales del budismo, por lo que hallaremos referencias a un modelo llamado kesa nyohôe, literalmente «la túnica que cumple con el Dharma». La expresión designa un modelo de kesa que, por su color, su tejido y su construcción, está de acuerdo con las recomendaciones del Buddha.

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ENTREVISTA AL MAESTRO ZEN DENKÔ MESA

  1. ¿Qué es el budismo zen y cómo debería de practicarse?

      Comencemos por aclarar el término budista. Es muy importante comprenderlo. Estamos ante un vocablo muy bello que dirige la mirada al estado de luz y de plena presencia en las personas. Su significado hace referencia a la naturaleza original del ser, esto es, la de una conciencia abierta, pura y despierta. La budeidad es algo universal, es el estado natural de las personas. Budista no es una etiqueta o un cliché. Los que seguimos la tradición zen anhelamos alcanzar y realizar esta experiencia del despertar de la conciencia. Siguiendo el camino del corazón, todos los seres pueden alcanzar esta experiencia. Todo aquel que se adentra y transita este sendero, experimenta la verdad.

      Así pues, según todo lo que he explicado, la expresión «ser budista» no es acertada porque es un camino que eliges, si bien no te define.  Las definiciones nos confunden y limitan, pues se hacen separaciones donde no las hay. La gente que se cree pertenecer a un grupo, se siente separado de los otros. La verdad es la misma, es universal. El budismo es un camino de experiencia y transformación.

El budismo es un camino del corazón que pone especial énfasis en la experiencia meditativa. Acumular ideas, conceptos o creencias sobre el mismo nos aleja de la realidad.

Zen es una palabra japonesa que deriva por transliteración fonética del antiguo término en pali jhânna y que encontramos en los inicios mismos del budismo. Se traduce literalmente por meditación, esto es, una experiencia de contemplación serena ante todo lo que se presenta y acontece. Por tanto, la meditación es una experiencia que sucede todo el tiempo, no sol cuando acudimos a los centros de práctica o participamos en este u aquel otro retiro. Cualquier momento es único e irrepetible. Nosotros los seres humanos siempre postergamos las cosas importantes.

  1. Creo que el fundamento teórico-práctico del budismo se basa en las Cuatro Nobles Verdades. ¿Cuáles son y cómo podemos integrarlas en nuestro día a día?

Muchas gracias por hacerme esta pregunta. Planteas un aspecto muy importante que es el de integrar el conocimiento en nuestra cotidianidad. El Buddha fue un humanista convencido y mostró un camino de liberación del sufrimiento innecesario. Comenzó diciendo que la vía hacia la salud comienza con el reconocimiento de la enfermedad y que luego, con el descubrimiento de sus causas, vendrá el restablecimiento del equilibrio. Finalmente, y quizá lo más importante, insistió en que hay que seguir un tratamiento. En esencia, esta es la pedagogía de la conciencia que se conoce en la tradición como las enseñanzas sobre las Cuatro Nobles Verdades.

El individuo se duele en exceso de los fenómenos con los que se relaciona. Partiendo de que la vida conlleva el signo del dolor, manifestado en distintos tipos de malestar, el Buddha constató que la principal causa de nuestros desasosiegos está enraizada en la dualidad apego y rechazo. Por ello, el budismo enseña que podemos aprender a desidentificarnos de ambos movimientos inconscientes de la mente y conectar con el corazón, ya que allá donde penemos la atención, lo alimentamos y crece.

Todos compartimos este anhelo, esta llamada interna. Todos podemos liberarnos de los patrones y creencias limitantes, ahora bien, cada cual es libre de asumir este compromiso. Si realmente quieres despertar de la ilusión, el budismo muestra el camino para hacerlo, es el sendero de la práctica y de la meditación consciente. Una vez incorporada como eje fundamental en nuestras vidas, el estado de presencia que se genera con ella, nos acompañará plenamente en nuestro día a día cotidiano.

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