Luz del Dharma

Comunidad Budista Zen en Tenerife

El centro del mundo se encuentra en cada ser vivo

.
«La ciencia teme lo inmaterial, pero lo inmaterial mueve el mundo»
Reseña publicada en el diario El Mundo  sobre  la última obra de Juan Arnau, por Ángel Vivas

Astrofísico y filósofo, especialista en religiones orientales, Juan Arnau es una de las últimas revelaciones del pensamiento español. Su libro más reciente, La fuga de Dios (las ciencias y otras narraciones), publicado por Atalanta, es una indagación en la esencia del mundo y en lo que la ciencia nos dice (u oculta) sobre él. Reivindica «una verdad para la vida dentro de un universo creativo que, por serlo, nos invita a participar de esa creatividad; lo que es una fuente inagotable de alegría».

Ese universo creativo lo ve Arnau como una fuga musical (a eso alude el título) a tres voces: percepción, imaginación y valores. «En el nivel de la percepción, la materia es importante. En el de los valores, inmaterial, no lo es tanto. El ámbito intermedio, el de la imaginación, es el espacio del alma, el lugar de encuentro de lo material y lo inmaterial», añade apuntando a un aspecto central del libro.

Hablar de lo inmaterial pone nerviosos a los científicos al uso, pero Arnau da entender que la ciencia no se agota en el modelo dominante, que otra ciencia es posible. «Hay muchas ciencias», explica, «y cada una da su propia versión de la realidad. Es decir, cada una de ellas es en cierto sentido no sólo un modo de ver el mundo sino también, en su ejercicio, un modo de estar en el mundo, un modo de participar del mundo. Hay ciencias más participativas que otras. Lo que ocurre es que, de modo general, lo que habitualmente llamamos Ciencia, así, con mayúscula, se mueve dentro de un esquema mecanicista y materialista y eso hace que se pierdan muchas cosas. Esa Ciencia, teme lo inmaterial. Y lo inmaterial, una esperanza, un miedo, un deseo, es lo que mueve el mundo».

Leer más

Continuum

Nuestras actitudes y creencias acerca de la muerte tienen una gran influencia en la forma en que enfocamos la vida.

Probablemente no exista un dolor mayor que el de ser separados de un ser querido a causa de la muerte. A pesar de que todos sabemos con la mayor de las certezas que nuestro tiempo es limitado y que nadie puede escapar de la impermanencia de la vida, aún así, esto no hace que nos preparemos para el impacto de la muerte o que abordemos nuestra propia e inevitable separación de este mundo.

¿Por qué nacimos? ¿Por qué debemos morir? ¿Qué clase de valor podemos extraer de esta frágil existencia? La búsqueda de respuestas a todas estas preguntas fue la razón de ser del surgimiento del budismo.

El budismo nos enseña que no deberíamos eludir el hecho de la muerte sino confrontarlo cara a cara. Nuestra cultura contemporánea ha sido descrita como una cultura que busca evitar y negar la cuestión fundamental de nuestra mortalidad. El ser conscientes de la muerte, sin embargo, nos obliga a examinar nuestras vidas y a tratar de vivirlas de forma significativa. La muerte nos capacita para atesorar la vida; nos despierta a la maravilla de cada momento compartido. En la lucha por navegar a través del dolor de la muerte, podemos forjar un radiante tesoro de fortaleza en las profundidades de nuestro ser. A través de esa lucha, nos volvemos más conscientes de la dignidad de la vida y nos mostramos más dispuestos a empatizar con el sufrimiento de los demás.

Leer más

Quietud, 2018

El Maestro Zen Denkô Mesa presenta próximamente su última obra, «Quietud»

El jueves 21 de febrero, a partir de las 19:00 horas, en la librería Agapea de Santa Cruz de Tenerife  el maestro zen Denkô Mesa invita a la contemplación serena en su última obra «Quietud».

Con Quietud podemos adentrarnos allá donde se escucha el eco de las horas y se percibe el latir del universo. En esta hermosa publicación, editada con cuidado por la Editorial San Pablo, el autor nos propone un vivir en la quietud, convertirnos y ser uno con y en el movimiento pulsátil y dinámico de la mente, sin perder el eje y el centro observador de todo aquello que surge, se desarrolla y naturalmente desaparece.

Leer más

Arautápala única

Acompañadas del crepitar de las hojas cuando crujen al pisarlas, sembradas al frío con mantas esterillas, sacos y tiendas de campaña. Se sembraron presencias, diseminadas como las hojas prendidas de las ramas que se han resistido al invierno, a la bocanada de frío.

La lluvia nos humedeció el cuerpo, nos ablandó el espíritu y regaló su rocío al susurro de sus noches, la espesura de sus días.

Consagradas a un cuerpo único, entretejidas por los fenómenos del bosque; los castaños susurraban a las fuerzas, a cada rueda de energía, cada lloro en compañía.

Cada rincón era un pétalo de loto, una flor que se abría al instante, a la generosidad desde la otra orilla. Saludando desde el más allá del más allá. Frecuencias y Elementos; Colores y Energías flotaban al viento en las diez direcciones. Fuimos Alíseos. Karma estremecido. Teide escondido. Y el Éter suspendido en un mar inquieto, perdiéndose en un horizonte esbelto, testigo del ashram que nos cocinó con cariño. Éramos el verbo.

            Meditar sin meditar

            Pensar sin Pensar

            Llover sin Llover

            Subir sin Subir

            Llorar sin Llorar

            Mirar sin Mirar

            Escribir sin Escribir

Leer más