Luz del Dharma

Comunidad Budista Zen en Tenerife

El ojo invisible

Por Yolande Duran

Esta mirada única está siempre aquí y no hace ningún esfuerzo por ver. Cuando uno siente que está haciendo un esfuerzo por ser más lo que ya es, en algún punto, se está alejando de si mismo. Me parece que  hay que atreverse a ser esta mirada única sin pretender serla más de lo que es en este mismo instante.

Si estamos aquí ahora es porque no tenemos otra elección (aun si todavía no lo sabéis). En mi caso, se ha vuelto una evidencia absoluta porque caí en este vacío, al ritmo de lo que es sin tiempo. Es natural que en el mundo de las apariencias, queramos delimitar las fronteras: la naturaleza de la horizontalidad, de todo lo que es movimiento, es decir nuestros sentidos y nuestra mente, es moverse sin parar, es pensar, elegir, pretender, etc.. La naturaleza del movimiento nunca cambiará. Y la naturaleza de lo que Somos, esta verticalidad, es la Inmovilidad absoluta, es Paz, Tranquilidad, Perfección. Una vez que se comprenden la naturaleza de estos dos aspectos deja de haber confusión: ya no le pediremos a la naturaleza de lo que es movimiento, que esté en calma.

¿Qué ocurre en ese instante de evidencia absoluta?: lo único que ocurre es que nos reconocemos en lo que Somos. Habiendo dado este paso invisible y sin tiempo, me reconocí como Perfección, como Paz, aun si nunca tuve, ni tengo pruebas. En cambio, algo se ha ido equilibrando poco a poco dentro de mi y el Silencio, Lo que Soy, me ha ido enseñando a ver  con mayor claridad, sin olvidar nunca la naturaleza de lo que no soy y de lo que soy.

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La meditación no es lo que crees

Por Jon Kabat-Zinn

Convendría empezar aclarando algunos malentendidos muy habituales sobre la meditación. En primer lugar, la meditación no es una técnica ni una colección de técnicas, sino una forma de ser.

Repitámoslo una vez más, la meditación no es una técnica, sino una forma de ser.

Con ello, claro está, no estamos diciendo que no existan métodos y técnicas relacionados con la práctica de la meditación, porque ciertamente nos serviremos de algunos de ellos. Pero si no entendemos que las técnicas son vehículos orientadores que apuntan a formas de ser, a modos de ser de nuestra mente y de nuestra experiencia en el momento presente, nos perderemos con facilidad en las técnicas y en los desencaminados, aunque comprensibles, intentos de utilizarlas para llegar a alguna parte y experimentar algún resultado o estado especial que acabaremos considerando como su objetivo. Pero esta manera de entender las cosas, como veremos, puede llegar a obstaculizar muy seriamente nuestra comprensión de la riqueza de la práctica de la meditación y de lo que esta tiene que ofrecernos. Convendrá, pues, recordar que, por encima de todo, la meditación es una forma de ser o, si el lector lo prefiere, una forma de ver, una forma de percibir y hasta una forma de amar.

En segundo lugar, la meditación no es otro modo de hablar de la relajación.

Repitámoslo de nuevo: la meditación no es otro modo de hablar de la relajación. Con ello no quiero decir que la meditación no vaya acompañada con frecuencia de estados profundos de relajación y de sensaciones de bienestar, porque eso es obviamente lo que, en ocasiones, sucede. La meditación mindfulness consiste en abrazar todos y cada uno de los estados que emergen en nuestra conciencia, sin inclinarnos por uno en desmedro de los demás.

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Los cuatro esfuerzos

Por Bhante Vimalaramsi

«Nuevamente Udayin, he proclamado a mis discípulos la manera de desarrollar los cuatro tipos correctos de esfuerzo. Un Bhikkhu se levanta con fervor, por el no-surgimiento de estados no beneficiosos perjudiciales no manifestados, y hace el esfuerzo, despierta energía, empeña su mente, y lucha.»

Aparte de fervor, la palabra pali chanda además significa interés alegre o entusiasmo. Una mente que apunta hacia un objeto beneficioso como la alegría tiene esta cualidad de interés alegre. Así, el primer tipo correcto de esfuerzo es cultivar una mente con interés alegre y entusiasmo para que ésta se vuelva clara y libre de estados perjudiciales. La alegría crece cuando la mente está sonriente y feliz tanto durante nuestra vida diaria como durante la meditación. Como resultado, la mente estará positiva y saludable. Hoy en día, estos cuatro tipos de esfuerzo son usualmente llamados los cuatro esfuerzos correctos. Algunos maestros de meditación solicitan al meditador que pongan un esfuerzo enérgico para notar lo que está ocurriendo en el momento presente. Pero el sutta claramente muestra que este no es ese tipo de atención.

La atención de interés alegre y entusiasmo, es decir, tener una mente sonriente lleva a tener una mente liviana, abierta, aceptante y sin tensión alguna.

Esta es la definición apropiada de esfuerzo correcto y, de acuerdo al sutta, nada tiene que ver con notar los fenómenos hasta que se vayan.

«Se levanta con fervor por el abandono de estados no-beneficiosos perjudiciales no manifestados, y hace el esfuerzo, despierta energía, empeña su mente y lucha.»

 

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