La Compasión budista. Giuseppe Jiso Forzani

Tres son las actitudes del corazón que el zen propone y que están identificadas con tres ideogramas. El primero es el corazón grande, el segundo el corazón de la persona anciana, madura, el tercero es el corazón de la alegría, y son las actitudes que en la vida cotidiana cada uno de nosotros debe manifestar. Obteniendo impulso y fuerza de aquella práctica del estar sentados en silencio que después ilumina toda la vida.

El corazón grande, magnánimo. Aquí grande no es lo contrario de pequeño, grande es cada uno de nosotros cuando es verdaderamente sí mismo, grande es una pulga cuando es una pulga, es una galaxia cuando es una galaxia. En el mundo de las pulgas está todo, como en cada gota individual de agua está todo el universo, que no es más pequeño que el universo contenido en una estrella. Cada uno a su manera grande, si es sí mismo hasta el fondo, si verdaderamente vive hasta el fondo aquella relación con su vida como expresión, manifestación, forma de la vida.

El corazón del viejo. Hay quien dice el corazón de los padres, pero yo pienso en el anciano, en el abuelo que tiene hacia el nieto una relación menos involucrada que la del padre (por ejemplo desde el punto de vista del orgullo personal, del deseo de ver que el hijo realiza sus aspiraciones). Este corazón de la persona anciana que tiene una relación de afecto, de ternura con todas las cosas, por la que cada cosa es parte de su vida y tiene aquel cuidado delicado que no tiene segundas finalidades.

El corazón de la alegría es el más difícil de comprender, pero creo verdaderamente que ahí esta el signo de la fe. Existe un texto del maestro Dogen, que es el fundador de la escuela budista de la que soy parte, que dice: “Cada cosa canta la verdad”. Parece una máxima franciscana. La alegría esta allí, cuando cada cosa es sí misma y la manifestamos como grande en esta relación de afecto y de ternura en la que de cada cosa brota alegría. Cuando mortificamos esta relación con nuestra vida, que después es relación con la vida de los demás, entonces la alegría se extingue y ya no sentimos que cada cosa canta la verdad. Actitudes concretas son la propuesta de comportamiento que el zen propone.

 

Extracto del libro: La Compassione Budhista. Il Perdono Cristiano. Ed Pazzini, 206
Autores: Luigi Accatoli y G. Jiso forzani
Traducción; Roberto Poveda