La alegría es una emoción placentera y tiene el papel único de aportar ánimo vital a la experiencia humana y es crucial en la lucha por la supervivencia y el crecimiento. La alegría es el estado de regocijo interior que nos hace sentir vivos y equilibrados; es una excitación que produce placer y felicidad y es un sentimiento grato que nos obliga a ver el lado risueño y gracioso de las cosas. Es una emoción expansiva que se necesita expresar y compartir con los demás.
Su manifestación más típica es la sonrisa, que puede adoptar diversas formas: genuina, falsa y enmascarada.
- La sonrisa genuina, sentida, o autentica acompaña al sentimiento de una emoción positiva.
- La sonrisa falsa o fingida es un gesto afectivamente vacío, que trata de aparentar un sentimiento positivo que realmente no está ocurriendo. Se simula experimentar alegría.
- La sonrisa enmascarada se da cuando una persona está experimentando una emoción negativa (miedo, ansiedad, tristeza, ira…) e intenta ocultarla aparentando un sentimiento positivo.
¿Cómo se siente la alegría en el cuerpo?
Se trata de una activación general en todo el cuerpo que implica expansión. La risa es la forma más primitiva de disfrute, posteriormente se diferencia en respuestas más discriminadas como la sonrisa, la risa ahogada, la risa tonta, la risotada y las carcajadas. La risa es, por lo tanto, una respuesta compleja y estimulante que involucra a la respiración, los músculos faciales y el cuerpo entero. Recientemente, se ha escrito mucho acerca de las cualidades que tiene la risa para fomentar la salud.
¿Y cómo se manifiesta la sonrisa en sus diferentes formas?
La sonrisa genuina implica la contracción de los músculos cigomático mayor del párpado, lo que hace que se estiren los labios, se eleven las mejillas y se agoste la apertura de párpados. El gesto confluye con el sentimiento de alegría. La sonrisa falsa. La contracción muscular es menos intensa y la expresión del gesto menos marcada. La sonrisa enmascarada. La persona, por cortesía, interés o vergüenza, no desea dejar traslucir su verdadera emoción.
¿Para qué nos sirve la alegría?
La alegría nos ayuda a ser más creativos y a la vez tiene mucho que ver con la existencia de la especie humana. La respuesta de sonreír se activa en etapas tempranas de la vida al ver la cara del cuidador, por la aparición repentina de algo conocido, por la aparición de distorsiones en lo conocido y mediante el logro de resultados perseguidos con los propios esfuerzos, es decir “porque está saliendo bien”. Tanto la respuesta de sonreír como la experiencia de la alegría en respuesta a la cara humana constituyen una gran recompensa. Así pues la alegría complementa al interés y a la tristeza, garantizando que somos criaturas sociales. En relación con el entorno inanimado, la experiencia de entusiasmo, cuando se logran metas, también conduce a la alegría. Sentirse eficaz se vive como una sensación agradable y que nos mantiene involucrados en proyectos.