Akong Tulku Rimpoché (1940-2013) fue identificado, desde los tres años, como la segunda reencarnación del anterior Akong Tulku. Dedicó su vida a la expansión del dharma y a la medicina. Después de un largo peregrinaje, debido a la invasión del Tíbet, se estableció en la ciudad de Oxford en 1963, en donde comenzó a difundir las enseñanzas de los budas por Occidente. Concibió El arte de domar el tigre como un libro dedicado para todas las personas que quisieran mejorar determinados aspectos de su vida, con independencia de que practicaran o no el budismo.
El libro, publicado en Ediciones Dharma, está dividido en dos partes. La primera de ellas contiene diez capítulos que discurren sobre algunas de las cuestiones fundamentales del budismo como son: la impermanencia, la ignorancia, la atención, el ego, la compasión, etc. Pero es especialmente en el cultivo de esta última donde Akong Rimpoché puso más énfasis. La compasión no es solo el corazón de la práctica del budismo, también es una de las cualidades que los seres humanos poseemos para comprendernos sin velos ni enredos y, al mismo tiempo, para comprender el origen de esos velos y enredos arraigados en nuestra mente.
La segunda parte la componen algunos ejercicios basados en visualizaciones durante la meditación, cuyo propósito es mejorar la vida interna de las personas. Además, estos van acompañados de una serie de respuestas sobre las dudas que pudieran surgirles a aquellos que decidieran practicarlos.
Las enseñanzas que contiene El arte de domar al tigre las escribió Akong Rimpoché, como en algún momento se refiere, para que puedan ser llevadas a cabo en nuestra vida diaria, para mejorar la relación con los padres, con la pareja, con los hijos o con los compañeros de trabajo. En definitiva, la doma del tigre no solo se restringe a los momentos del día que dedicamos a la meditación, sino, como han venido insistiendo los maestros, aquí y ahora.