Zazen es el hogar del ser.

Si observas bien, la mente siempre va a tratar de controlar la experiencia, atendiendo a lo que ella llama el conocimiento. Ya sea al principio de la práctica o a lo largo de los años, la mente está ahí.

Hoy que nos sentamos y nos abrimos a un nuevo espacio de meditación, es normal que la mente atienda en exceso a los coches que pasan, el caminar los transeúntes o al frescor de la lluvia. Se agudiza el campo sensorial, incorporando fenómenos por primera vez, tales como el canto de un gallo, las campanas de una iglesia cercana… Esta es la mente, que entra en acción y se preocupa porque cree no recordar cómo se desarrolla la práctica.

Si observas bien, al reposar en el fondo de tu corazón, tu cuerpo se hace cuerpo en el hogar del ser.

Todo fluye con naturalidad y alegría. El tiempo se detiene, el espacio se hace inmenso y la práctica adquiere comprensión. De ahí que la noble postura del Budha que eres, se presente en todo su esplendor.

Denkô Mesa

7 de agosto de 2021

(Enseñanza durante la primera meditación en el nuevo Dojo Zen de Tenerife)