Artículos

Voces en el Dharma

«Ciertos métodos de meditación, como el «simplemente sentarse y estar presente aquí y ahora», parece que están diseñados para evitar ver lo que está profundamente enterrado en mi inconsciente. Las formas superficiales de meditación, que llamamos bypass o desvío espiritual, con las que te flipas estupendamente en el cojín, pero ignoras qué es lo que realmente está pasando, quizás te hacen sentir algo de paz mental, pero en realidad no resuelven nada, no te permiten transitar la transformación de la que hablan los maestros. Si realmente quiero un cambio, si realmente quiero transformar o mejorar mi vida y las vidas de los demás, necesito ver y necesito ver qué es lo que está fallando».

«Mis amigos suelen ser esas personas que confirman siempre lo que yo pienso de mí mismo, lo cual puede ser muy arriesgado. Por eso resulta tan interesante verse de vez en cuando con alguien que no esté tan de acuerdo. Yo experimenté esto con mucha fuerza con mi maestro zen. Hasta entonces me las había apañado para engatusar a todo el mundo. Pero con él no pude. Él no me compró la moto. Tuve que ir a la otra punta del mundo para encontrar a una persona que no compró mi mierda. Algo que yo nunca había conseguido abrir tenía que abrirse. Y aunque fue muy duro… fue apasionante, porque algo me decía que eso era exactamente lo que yo necesitaba».

«El cuerpo y la mente van juntos. Solo el cuerpo o solo la mente no lo conseguirán. Si haces muchas postraciones y te entregas a ello plenamente, llega un momento en el que ya no puedes parar. De alguna manera, tú simplemente sigues una forma, aunque no tengas muy claro por qué lo haces, o aunque lo hagas solo porque crees que es una buena idea hacerlo. Pero luego, llega un momento en que las postraciones comienzan a influir en tu mente. Eso me encanta. Quizás comienzas a hacer las postraciones porque sientes gratitud. Pero también, a base de hacer postraciones puede aparecer en ti la gratitud. Esto es porque podemos influir en nuestra mente por medio de hacer ciertas cosas. Por eso a esto lo llamamos práctica. Práctica. Práctica. Práctica»

Leer más

El príncipe Siddhartha

La vida del príncipe Siddhartha Gautama refleja el camino que todo buddha transita en su última existencia. Este aspecto es importante a retener. Porque, a diferencia del relato del Cristo, el del Buda cuenta que ha habido otros buddhas y han transcurrido muchas existencias.

Un buddha es alguien que ha despertado del sueño de la ignorancia y ha recorrido la senda que conduce a la liberación. Es aquel que ha comprendido: un despierto. Algunos incluso afirmarían que es el universo percatándose de sí mismo.

Las tradiciones clásicas entienden que el camino que conduce a ese despertar requiere de infinidad de existencias. En el contexto religioso índico y de la mayor parte de Asia, la presente vida es solamente una dentro de una cadena. Los popularísimos jatakas (“Relatos de los nacimientos previos”), de los que conocemos varios centenares, son textos que se explayan en narrar las historias de las vidas anteriores del Buda. (Muchos son cuentos populares indios debidamente budizados.) Estos recuentos han tenido gran importancia como fuente de entretenimiento y forma de aleccionar sobre los principios esenciales del budismo: el cultivo de la generosidad, la retribución kármica, la amistad, etcétera. Poseen una fuerte carga pedagógica. En muchos países del Sudeste Asiático, por ejemplo, el relato de su existencia bajo la guisa del generoso príncipe Vessantara rivaliza en popularidad con el del propio príncipe Siddhartha [véase FIG. 2].

Leer más

Mirar adentro

La llamada ley del karma nos afecta a todos por igual. Establece de manera universal cómo es la relación entre nuestras intenciones y los resultados. Ajena a las expectativas personales, indica que todo acto, pensamiento o acción deriva, tarde o temprano, en un resultado y un efecto determinado. Ahora bien, ¿cómo tener en cuenta esta verdad sin caer en los terrenos resbaladizos del apego, el rechazo y la desidia?

La meditación aporta siempre la posibilidad de poner luz en todas y cada una de nuestras voluntades. La práctica no es un conjunto de ejercicios que nos lleven a ninguna realización especial. La meditación es un espejo donde podemos mirar con tranquilidad. Al contemplar serenamente, observamos que todo se refleja a la luz de conciencia. En este sentido, contamos afortunadamente con los centros de meditación, auténticos laboratorios fotográficos de la existencia. En ellos, veremos cómo estamos y cómo nos sentimos, esto es, cómo nos estamos relacionando con nosotros mismos y con los demás. En este sentido, la postura durante la meditación refleja el tono existencial de la persona. Los comportamientos de los practicantes, instantes previos, durante y después de la sesión de meditación también son buenos indicadores de su estado interno, así como la forma de colocar sus zapatos al llegar al centro, la manera de vestirse, de mirar, de hablar, de moverse, de recitar en las ceremonias, de inclinarse o de salir al despedirse. En la práctica todo se convierte en un reflejo del quién soy yo.

Leer más

LAS TRES ESTRELLAS DEL CAMINO

Una de las grandes virtudes o fortalezas que presenta el budismo es la claridad de sus enseñanzas. Son aptas para todo tipo de personas, si bien cada uno se adentra en la exploración del mundo interior según su propósito vital, según su motivación y según el compromiso que adquiere con este camino.

Una vez que hemos sentido la llamada, es cierto que todos necesitamos referencias que guíen la manera adecuada en el viaje del auto conocimiento. En el budismo se habla de «Tres Estrellas o Joyas» en el camino interior. En líneas generales, entendemos por Buddha al sabio que comprende cuál es la verdadera naturaleza de los fenómenos, el Dharma hace referencia al camino práctico para experimentar el despertar y la Sangha es la comunidad espiritual iniciada por Siddhartha y, por extensión, el conjunto de todos aquellos que hacen del camino de la meditación el centro de sus vidas. En resumen, Buddha significa el despierto, Dharma la ley y Sangha la asamblea. Más allá de los significados básicos, históricamente hablando cada tradición ha desarrollado su propia interpretación de los tres tesoros.

Venerar las Tres Joyas es manifestar la relación con la confianza. Hablo de conectar, sentir el corazón, abrirse a la certeza y no depender de un mundo o referente exterior. La toma de Refugio nos mantiene en un vínculo cercano con el mundo. Seguridad, convicción y determinación son los términos relacionados con la fe o la confianza.

Los Tres Tesoros son el referente de nuestro recorrido vital.  Orientan nuestro camino existencial y espiritual, muestran una buena dirección. La expresión «Namu Kie» (南無帰依) es un término fundamental del budismo japonés, que proviene de una combinación de sánscrito y japonés antiguo, y significa «Tomar refugio» o «Encomendarse y consagrar la vida» a las enseñanzas. Significa devoción completa, entrega de cuerpo y mente, volver a tu verdadero hogar. Se presenta la posibilidad de iniciar una verdadera transmutación, una purificación kármica. Así como el bienestar de nuestro cuerpo tiene que ver con lo que ingerimos, de la misma manera debemos poner consciencia en todo aquello que nos nutre y nos hace crecer.

Tomar refugio en los «Tres Tesoros» es la ceremonia más sencilla del budismo, pero no por ello menos significativa, ya que marca el inicio del camino espiritual. Es el primer paso en el camino hacia la iluminación. Consiste simplemente en juntar las manos y recitar en voz alta tres veces la fórmula: «Me refugio en el Buddha (el iluminado), me refugio en el Dharma (las enseñanzas), me refugio en la Sangha (la comunidad)». El Buddha, el Dharma y la Sangha, en conjunto, forman lo que se conoce como los Tres Tesoros o las Tres Joyas.  La entrada en la Vía del Buddha está indicada por tres puntos:

  • Primero, por la realización de la verdad de que todos los seres son Buddha
  • Segundo, por la profunda y resuelta aspiración de vivir en paz y armonía con todos los seres
  • Tercero, acompañando desde la verdad y el amor. La expresión de todo esto se llama meditar.

El mismo Shakyamuni recomendó a sus discípulos rememorar cada día, con espíritu de fe, esta Triple Joya. Al decir fe me refiero a una virtud del corazón que se abre a algo más grande que nosotros. La fe es un movimiento interior que no siente la necesidad de apoyarse en algo exterior. La fe se crea desde la profundidad donde no hay obstáculos, problemas o dudas. Esta es la resonancia con las Tres Joyas.

«Este Dharma que tiene un solo sabor, será cultivado de acuerdo a las habilidades de cada uno, así como en los bosques las hierbas y los árboles utilizan el agua de lluvia para su crecimiento de acuerdo a su tamaño. El Dharma de todos los Buddhas es siempre de un solo sabor, produce la perfección en el mundo. A través de su práctica gradual todos alcanzarán los frutos del Camino».

(Sutra del Loto)

La palabra compromiso adquiere relevancia en este paso de la Toma de Refugio. Es una decisión personal y fundamental. Hablo de dejar de eludir las responsabilidades y abrir el corazón incansablemente a pesar de las dificultades que podamos encontrar en el camino. Es un acto de palabra en el que uno da testimonio de su confianza en el Buddha, en el Dharma y en la Sangha. Como toda promesa, nos compromete y nos lleva más allá de nosotros mismos. A nivel esencial se nos promete el despertar. En última instancia, hagamos lo que hagamos con este momento, su eco resonará una y otra vez.

En la Comunidad Budista Zen Luz del Dharma ofrezco esta ceremonia de Toma de Refugio, pero, para ser honestos, no es muy común en nuestra sociedad ni en el zen japonés actual. En la actualidad, esta tradición ha abandonado la toma de refugio como un ritual independiente. La Toma de Refugio ahora está integrada en la toma de preceptos de bodhisattva . Esta es otro tipo de ceremonia que implica una mayor implicación y entrar en una relación maestro-discípulo. Pocas personas toman esa decisión.

Mediante su forma declarativa y ritualizada, inscrita en el transcurso de una vida, Tomar Refugio se presenta como una ruptura. Afirma una decisión: no volver a refugiarse en coartadas, pretensiones, ilusiones e inconsciencia. Afirma una voluntad de autenticidad, de la cual el Buddha, el Dharma y la Sangha son simultáneamente testigos, promesas y manifestaciones.

Tomar refugio permite crear una conexión especial y viva con las enseñanzas de Buddha. Sin embargo, esto no implica seguir ningún precepto en particular, entablar una relación maestro-discípulo ni practicar la meditación. Simplemente implica declarar la decisión de abandonar los errores y deslices y, al mismo tiempo, comprometerse con una vida consciente, responsable y despierta. Es un acto de regocijo interno, apertura y expansión. Es una expresión de la gratitud, una veneración a la energía en la que se abandona todo conflicto y miedo. Estás en y te sientes a salvo, te vives tranquilo y en pleno bienestar.  La Toma de Refugio nos mantiene en un vínculo cercano con el mundo. Seguridad, convicción y determinación son los términos relacionados con la fe o la confianza. Es el corazón de nuestra práctica.

Cuando un ser humano se siente internamente comprometido con este camino del corazón, este anhelo e impulso primigenio de vincularse afectivamente, corporalmente, mentalmente y espiritualmente con el Buddha, el Dharma y la Sangha es un hecho que acontece de forma hermosa y natural.

Denkō Mesa sensei

(Fragmento de las enseñanzas del Retiro zen de primavera, 2026)

_______

Fotografía original de Teresa Arozena