Qué suerte la nuestra al volvernos a encontrar, como copos de nieve al caer, en su viaje fugaz.
Qué preciosa sinfonía al juntarse los unos con los otros,
en su bonita danza armoniosa .
Qué bella geometría creada,
en la unión ante el mandala,
al tomar todos forma en él
con el calor de llama encendida.
Cantos que nacen del alma en la oración sincera y profunda por todos los seres vivientes, reverencias y respeto absoluto.
Sencillez y quietud. Suena el madero y el ser escucha el latido en su repicar. La mente parece callarse en el reposo calmado de ZaZen junto a la actitud humilde y compasiva del Maestro en este día invernal y soleado.
Primer ZazenKai llevado a cabo, con el inmenso regalo de esta preciosa nevada de enseñanzas y prácticas compartidas en la bella sierra madrileña junto a los pies de la firme y majestuosa montaña Anajarra y en el esplendor de la linda y bella naturaleza en su estado infinito de ser.
En este primer y entrañable encuentro, sin la posible apariencia de que podamos observar que este nevando hoy «qué lindo es ver caer las nieves en Ryokushin « mientras comemos juntos dentro del Dojo, en la armonía de la Sangha.
El agua del río corre,
la vida pasa……