Qué suerte la nuestra al volvernos a encontrar, como copos de nieve al caer, en su viaje fugaz.

Qué preciosa sinfonía al juntarse los unos con los otros,
en su bonita danza armoniosa .

Qué bella geometría creada,
en la unión ante el mandala,
al tomar todos forma en él
con el calor de llama encendida.

Cantos que nacen del alma en la oración sincera y profunda por todos los seres vivientes, reverencias y respeto absoluto.

Sencillez y quietud. Suena el madero y el ser escucha el latido en su repicar. La mente parece callarse en el reposo calmado de ZaZen junto a la actitud humilde y compasiva del Maestro en este día invernal y soleado.

Primer ZazenKai llevado a cabo, con el inmenso regalo de esta preciosa nevada de enseñanzas y prácticas compartidas en la bella sierra madrileña junto a los pies de la firme y majestuosa montaña Anajarra y en el esplendor de la linda y bella naturaleza en su estado infinito de ser.

En este primer y entrañable encuentro, sin la posible apariencia de que podamos observar que este nevando hoy «qué lindo es ver caer las nieves en Ryokushin « mientras comemos juntos dentro del Dojo, en la armonía de la Sangha.

El agua del río corre,
la vida pasa……

Este es el sentimiento plasmado de uno de los copos allí presentes, fundiéndose en su deshielo, en la corriente allí surgida. 1 de febrero de 2020.

Dedicado con gran cariño a todos esos copos de nieve que tuvimos la gran suerte de formar parte de ese primer día a la
luz del Maestro Denkô y de Empar.

Gracias a ambos por estar haciendo posible entre los dos juntos, todo esto que está surgiendo.

Gracias por la entrega de vuestro amor y acogida afectuosa en Luz del Dharma.

Gracias por vuestra dedicación en vida a vuestro verdadero propósito de ser en la transmisión de las enseñanzas del Dharma, fruto de vuestros experiencia después de muchos años de sincera práctica y dedicación absoluta a ello.

Gracias al Budha Shakyamuni por alumbrarnos con su luz en el camino de vuelta a casa.

Gracias a los Maestros de todos los tiempos en la vía del Zen por su labor encomiable y pura, pudiendo seguir así la estela de sus pasos.

El corazón empieza a expresarse cuando la mente comienza a callarse.

Así lo he sentido, así lo he vivido,
y así lo comparto de corazón con toda la sangha.

Raúl Cruz Sánchez