Retiros

MONDO: ¿Qué hacer durante zazen?

«¿Qué hacer durante zazen?»

En el ámbito de un retiro de meditación como este, también hay espacio para hacer una pregunta pública. Esta actividad se llama mondō (jap. 問答, ch. wèndá).El practicante se aleja de la privacidad del encuentro personal con el maestro en su habitación y en la gran sala (zendō), si le surge o le ha venido alguna cuestión, es el momento de exponerla y recibir la respuesta.

Al principio, cuando inicié la práctica, la manera de hacer esta puesta en escena era que delante del maestro hay un zafuton. La persona se levanta de su sitio, lo cual es todo un proceso representativo y simbólico, pues se sale de la zona de confort al levantarse en público. Te acercas, saludas (en aquella época se hacía sampai) delante del maestro y entonces se hacía la pregunta mirando a los ojos. Se recibía lo que fuere y luego, se volvía a hacer las postraciones y la persona retornaba a su sitio.

Ahora, siéntanse tranquilos, siéntanse cómodos. Este no es ningún examen, más bien es un compartir de corazón. Por lo tanto, si hay alguna pregunta, ahora es el momento y gustosamente me abriré a ver qué respuesta viene. Dicho esto, quien necesite hablar, juntas las manos (gasshō) y ya sabré que alguien quiere preguntar

Practicante: ¿Qué hacer durante zazen? ¿Nada, no pensar? La verdad es que he intentado practicar eso también, pero a veces, ¿no hay que hacer algo y decidir, pues no sé, pues de contar respiraciones? ¿Se trata de hacer lo que quiera? A veces es un agobio intentar no hacer nada.

Maestro: ¿Está mal, está bien? ¿Hay que hacer, hay que no hacer? Obsérvate y mira a ver de dónde surge todo ese discurso. Esa es la mente loca trabajando excesivamente.  Esta mente activa y condicionada se mueve a través de la manipulación y del control, haciéndote creer que hay algo que debes hacer.

Tú conoces también la expresión china Wu Wei (無為), hacer sin hacer. Tú eres un artesano de la conciencia, de la pintura que hemos compartido. Recuerda cómo jugábamos con la colección que creamos juntos, llamada shōken, tratando de atrapar la luz. De haberlo hecho así, no nos saldría nada. Hicimos un juego creativo a través de la conexión del corazón y de la simplicidad de la palabra y del gesto. Nos enfrentamos a un lienzo abierto en blanco. A veces él me pasaba una acuarela, que yo no sé si la había hecho o no hecho, y a veces yo le compartía unas pinceladas con unas palabras que no se sabe si alguien las había hecho o no hecho. El caso es que cuando se fundió ese hacer con un no hacer, se presentó una obra llamada shōken.

Comprendo que en tu mente y en algunos de nosotros este retiro pueda crear un cierto desconcierto porque llevo años hablando de la didáctica de cómo hacer durante zazen. Eso está bien está bien, pues la concentración, la observación son facultades de la mente. La clave está en permanecer receptivos desde el no hacer nunca desde el hacer. La clave está en abrirnos a ese lenguaje de lo inaudito y que no tiene nombre. Soltar cualquier tipo de soporte es una experiencia auténtica. Quizá, observa si detrás de ese planteamiento que formulas hay algo de miedo o de una necesidad de aferrarte a algo.

La transmisión de la luz se produce más allá del pensamiento habitual ordinario. Esta experiencia reúne tanto el hacer como el no hacer, más bien acontece en un siendo, en un fluyendo. Por eso, te comenté al principio que ojo no con lo que verbaliza la mente, pues hablabas de bien o mal, hay que hacer o no hay que hacer. Es dual ese planteamiento. Lo que estoy proponiendo es una invitación al verdadero abandono del abandono y claro verbalizar esto en palabras, tiene el peligro de que la mente crea que tiene que escuchar algo. Por eso al Buddha se lo llamó «El Gran Silencioso».

En el silencio en la quietud del samādhi todo está aconteciendo de manera natural.

¿Para qué esforzarse?

¿Para qué intentar nada, si ya somos nada?

 

RECORDARSE, OLVIDARSE Y ENCONTRARSE

Desde algún tiempo atrás había pensado en entrar en el camino del corazón, en la Vía del Zen, en su práctica al más puro estilo tradicional de los bonzos (monjes) del Japón. Habiendo practicado hace un par de meses casi todos los días el zazen en casa y en el Dojo de La Laguna, andaba como todos, buscando un camino hacia mi interior. Con este impulso decidí participar en la Sesshin Ango de verano en La Orotava. A continuación explico mi experiencia brevemente con el deseo de animar a todos los buscadores del camino, un sendero que se palpa y se siente fuera de la teoría y de los libros.

Encontrarse uno mismo, tocar la esencia de lo que somos, contemplar la luz cósmica y sentir la Tierra Pura es parte de lo que he experimentado (o mejor dicho, ya estaba; sólo “he” quitado algunas capas más en mi interior). Durante la sesshin, durante las sesiones de meditación sedente (zazen), he podido sentir aparte de mucha alegría, ternura y felicidad, no sólo la mía, sino la de todos los que participamos en ella.

El retiro es muy didáctico y está muy bien estructurado, pues se generan todas las condiciones a través del lugar, las comidas, los estiramientos vespertinos, el samu (trabajo consciente), etc. Todo un conjunto de recursos armónicos para que la atención continuada, el silencio y su preservación se dieran con facilidad.

El maestro zen Denkô Mesa es un gran facilitador. Te sientes acogido con mucha ternura y ecuanimidad. Sirve como guía y soporte. Muestra una cara muy gentil y amorosa del Zen, más allá de la visión dura o marcial con la que generalmente se conoce en occidente. Su aproximación es muy amigable y asertiva. He conseguido un maestro de vida y ha sido muy emocionante, aparte de compartir desde otra perspectiva con otras personas, a través del silencio con gente que no conocía y que, sin embargo, sentí que conocía de toda la vida.

El lugar es maravilloso, repleto con pinos de castaño por todos lados, césped verde, muy muy bonito y limpio. La participación de meditadores más experimentados reflejaba una notable frescura, como si estuviesen haciendo el primer retiro de sus vidas, viviendo el momento presente a cada instante. Por todo ello, la interdependencia es otro aprendizaje clave que me he llevado. La certeza de la no dualidad me ha sorprendido, vivenciada en un grupo tan diverso, con gente de historias de vida diferentes. Todos se han complementado y juntos hemos alcanzado una armonía en todas las actividades realizadas. En fin, una experiencia que marca, un antes y un después, que refresca y permite recordarse, olvidarse y encontrarse.

Jean Carlos Fontana

18 de agosto de 2022

TOTUM REVOLUTUM

El miércoles 3 de agosto me dirigí al Dojo Zen de La Laguna para reunirme con las personas con las que iba a hacer el retiro de verano de la Comunidad Budista Zen Luz del Dharma. Era la primera vez que asistía a un retiro. Las dudas me asaltaban, no sabía por qué me había unido, pero recordando el poema «Nada dos veces» de Szymborska, pensé que las oportunidades no se deben dejar escapar y tenía que probar.

Con un sentimiento de desarraigo y muchos miedos, subimos por las empinadas carreteras de La Orotava en Tenerife que nos llevaron al Ashram Arautapala.

Al poco tiempo, los miedos se fueron desvaneciendo al descubrir que aquel lugar profundo y afectuoso estaba ocupado por personas entrañables.

Con el paso de los días de silencio y mirada calmada, la práctica de la meditación y la introspección se va introduciendo en lo más oculto y escondido de nuestras entrañas. Caer en la cuenta de que el nombre del lugar donde estaba situado el Ashram se llama La Hondura terminó de darle forma a todo aquel totum revolutum.

La gratitud y el vínculo que se establece entre las personas asistentes, así como la sensación de ligereza y de plenitud es lo que me acompañó el domingo 7 de agosto en el regreso a la vida cotidiana.

Rosa Rodríguez

Agosto 2022

Alegría serena en el ambiente

Crónica del retiro de Primavera

Por Ana Brito
(Bodhisattva Sabiduría Ancestral)

Del 13 al 17 de abril de 2022 se ha celebrado en el Ashram Arautápala de La Orotava (Tenerife) el retiro de primavera de la Comunidad Budista Zen Luz del Dharma.
 
Esta Sesshin contó con la participación de quince personas. Entre los asistentes había quienes se iniciaban en esta andadura del conocimiento y la introspección, y también practicantes de largo recorrido.  Entre estos últimos cabe mencionar la compañía de un querido practicante procedente de Lituania.
 
Como es ya habitual, durante el retiro se realizaron varias sesiones de Zazen (meditación en posición sentada de loto o medio loto), de Kinhin (meditación en movimiento), Samu (trabajos conscientes), Dokusan (entrevistas con el maestro) y varios Teishô (enseñanzas del Maestro).
Leer más