Al norte de Alicante, cerca de la localidad de Alcoy, siendo testigo las montañas pobladas de encinas y la luna llena.

Una casa labriega (Els Plans Welness) en el regazo de este paisaje, acondicionada para recibir y acoger unos corazones que no entienden de distancias.

Cada uno de nosotros, alentados por el deseo del encuentro, después de un período de tiempo en el que la presencia solo se realizaba online, iniciamos un viaje destino al verdadero hogar, nuestro corazón bondadoso.

Todos reunidos.

Viernes, siete de la tarde, en la sala de meditación, con unas ventanas amplias que abren a la vista, los ojos propios de la naturaleza. En un extremo, nuestro sensei, Denkô Mesa y a su lado, Marta, la organizadora de tal evento. Y distribuida ordenadamente como las piezas de un puzzle, la Sangha.

En el núcleo de la sala, una imagen de Buda, otorgando una solemne presencia a la experiencia que está por acontecer.

Al igual que las alas de una mariposa, se desplegó la esencia del retiro, tocando y bendiciendo a cada una de las personas que participaban en él.

Momentos de calma y plena consciencia acompañados por el abrazo tierno del silencio.

Intenso, transformador, sobrecogedor… Palabras que compartíamos en nuestra despedida del domingo con profunda gratitud.

Por María José Barragán