Autor: Denko

Ahora es tu momento

Al alba
caminando sobre la escarcha
el monje y sus hábitos se congelan.
¿Si no es ahora, cuándo sería?
El día que esté muerto
ya no sentirá frío
ni calor.

Creemos tener tiempo. Decimos: Más tarde, luego, mañana. Pero esa idea, creada por nuestra mente,  nos posterga y nos priva de vivir las cosas tal cual son. Puesto que la vida no es una idea, la vida es acción.

Tu tiempo es ahora. Porque no tienes otro momento más que este, ni otro lugar que en el que estás ahora. Tu tiempo es valioso, lo que se va no vuelve  y no se repone.

Ahora mismo, tu vida puede dar un giro de 180 grados si te detienes un instante y miras en tu propia naturaleza.

El poeta Walt Whitman escribió: “Quédate conmigo un día y una noche y conocerás el origen de todos los poemas”. Y yo te digo ahora: Quédate contigo un momento –quieto y silencioso- y conocerás el origen de todas las cosas.

Depende de ti, porque se trata de ti.

Jorge Ryùnan Bustamante

Maestro zen en la Ermita de Paja, Argentina

 

Sanar y cambiar

Observa tus patrones. Las formas con las que aprendiste a sobrevivir pueden no ser las formas con las que deseas seguir viviendo. Sana y cambia.

La vida tiene un método interesante de enseñarnos lecciones. Cuando hay algo que necesitamos cultivar, algo en lo que necesitamos trabajar, la misma situación se repite hasta que aprendemos la lección o encontramos una forma saludable de lidiar con ese problema en particular.

Algunas personas se dan por vencidas, otras se quedan atrapadas en un círculo vicioso creado por ellos mismos y otras ni siquiera se dan cuenta de que están repitiendo el mismo patrón una y otra vez. Algunas lecciones toman más tiempo que otras.

En lugar de reaccionar ante las situaciones, cuando surja algo incómodo y a la vez familiar, intenta retroceder, aunque sea por un segundo, para pensar. Podría ser una lección de humildad o una lección de gratitud lo que necesitas aprender, o tal vez empatía para ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. En lugar de reaccionar todo el tiempo, cada vez que surge algo desafiante, podemos aprovechar la oportunidad para observar nuestros patrones, sanarlos y cambiar.

Lo que llamamos caos son solo patrones que no hemos reconocido. Lo que llamamos azar son solo patrones que aún no podemos descifrar. ~Chuck Palahniuk

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Fuente: www.projecthappiness.org/

Foto de Ashley Batz en Unsplash.com

Todo está en relación

Desde que leí por primera vez las Meditaciones de Marco Aurelio, quedé prendado por la profundidad de sus palabras. Hoy rescato las siguientes y que nos sirven de inspiración para abordar el tema que me plantearon días atrás, la ley universal de la interdependencia:

 Todas las cosas están ligadas entre sí con un nudo sagrado

y no hay nada que no esté en relación.

Todos los seres están coordinados entre sí,

todos concurren a la misma armonía del mismo mundo.

Es evidente que todo está en relación. No hay nada que exista separado de lo próximo. “Si una ola se levanta, diez mil que la siguen”, dice un antiguo texto budista.

Lo que se mueve aquí, repercute allá. Le mente depende de los sentidos para percibir la realidad, nuestros órganos vitales funcionan en su conjunto. La tierra depende de la lluvia para mantener sus cultivos, los frutos necesitan del árbol que los nutre, los hijos existen gracias a sus padres, la música se disfruta porque existe un oído que la escucha y así ad infinitum.

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Entender el budismo a través del cuerpo

El cuerpo está en el corazón del camino budista. Es nuestra guía dentro de la experiencia del momento presente y un vehículo importante para nuestro despertar. A veces se podría pensar que el cuerpo es un obstáculo, que tenemos que alejarlo, ignorarlo o negar lo que nos dice, pero las enseñanzas y nuestra práctica demuestran claramente lo contrario. Al contemplar el cuerpo internamente, externamente y ambos —como sugiere el Satipatthana Sutta— descubrimos quiénes somos de una manera profunda y transformadora.

El cuerpo es un gran maestro y nos guía hacia los descubrimientos más sutiles, proporcionando una sabia comprensión de la complejidad de este mundo. Revela nuestra mente, nuestras emociones y nuestro mundo. En las prácticas somáticas que se encuentran en el budismo, el cuerpo muestra el camino al permitir, hacerse amigo y abrirse lentamente a lo que está allí para ser sentido y visto, de modo que podamos aprender su lenguaje para enraizarnos, sanar, liberar y soltar el apego. De esta manera, llegamos a ver todos los fenómenos como realmente son.

Comúnmente decimos en el zen que el camino solo se logra a través del cuerpo. También por eso tenemos el dicho zen: «No se puede lavar la sangre con sangre». Es decir, no puedes cambiar de opinión, tu forma de ver, solo con la mente. Esto es así porque la ilusión fundamental no es algo puramente psicológico que nos aflija sólo después del nacimiento. De hecho, toda nuestra existencia, incluido el cuerpo, ha surgido entrelazada con él desde el principio. Por lo tanto, no es solo en la mente, sino también dentro de cada fibra del cuerpo donde la práctica se logra de manera más efectiva y decisiva.

Desde el punto de vista zen, una realización puramente psicológica es superficial, un espejismo, y carece del poder suficiente para cortar las raíces de la ignorancia de manera duradera. Más aun, no es un despertar genuino y es indigno de comparación con el logro profundo por el que los grandes maestros trabajaron tan exhaustivamente. El despertar debe penetrar y revelarse dentro de nuestro cuerpo, incluso hasta los huesos.

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