Luz del Dharma

Comunidad Budista Zen en Tenerife

Karma generacional

El otro día preguntaban por el karma generacional y cómo abordarlo. Muy interesante la pregunta. También formularon cómo es la relación del yo y los demás. Así pues, estamos ante dos leyes universales, la primera alude a la relación de las causas y sus respectivos efectos. La segunda nos habla de que en el verdadero yo, están los demás. Vivimos en íntima relación.

De entrada, debemos decir que el concepto de karma es interpretado erróneamente. Por ejemplo, se llena de matices negativos, ya que es visto como algo nefasto o lo planteamos como un juego infantil. ¡Qué mal karma tiene o qué buen karma! 

Vamos a ser serios con esa ley universal.  Karma es un concepto que hace referencia al principio de la causalidad del universo, similar a la de la ciencia moderna, en donde cada acción tiene su correspondiente resultado. Cuando el karma es bien entendido, permite comprender que el destino depende de cada uno y que cada persona tiene el poder de transformar su vida. Esto significa que nuestros pensamientos, palabras y acciones siembran las semillas para nuestra experiencia. Está en nuestras manos cambiar nuestras vidas gracias al entendimiento de esto.

De esta forma, el meditador se abre a la experiencia de lo que ante él acontece. Al observar con tranquilidad las tendencias del pasado generacional, por ejemplo el de nuestros padres y familiares más allegados, inicia su camino de aprendizaje. Si percibimos dolores o heridas que se manifiestan en este presente, producidas por nuestra conciencia, nuestra boca o nuestro cuerpo, aquí y ahora podemos desidentificarnos de ellas. Sin embargo, el ego querrá imponer ideas sobre cómo hacer con ellas, pero este no es el camino de liberación. Pregúntate con sinceridad: ¿qué es lo que te duele? ¡Siéntelo! Profundiza en ese sentir para que te abras a la comprensión de lo que debes aprender.

Mantener la calma y la objetividad es un factor del despertar. Echar las culpas a otros no es la libertad. Por lo general, solemos echar la culpa a los otros. Vivimos a través de las relaciones, de la familia, la sociedad, la cultura, la época… ¿para qué? Para aprender a soltar las heridas y así sanarlas.

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Literatura y Budismo (III): «Ocurrencias de un ocioso» de Yoshida Kenko

Tras varios años de servicio en la corte imperial decide afeitarse la cabeza, vestir los hábitos de monje e irse a vivir a una pequeña choza en las afueras de Kyoto. A partir de entonces pasaría a llamarse Yoshida Kenko.

Bagatelas, chismes, anécdotas, recuerdos de un pasado esplendoroso, reflexiones sobre la vida y la naturaleza humana. Todas ellas, en medio del ocio, fluyendo, entrecruzándose y contradiciéndose al correr de la tinta. Yoshida las cuelga de las paredes de su humilde choza; repara en ellas en medio del sosiego. Algunas las olvida, en otras insiste. Tsurezureguza, Ocurrencias de un ocioso.

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Decido elegir

Budha dijo: “Tu trabajo es descubrir tu propósito en la vida y luego, con todo tu corazón, entregarte a él”. 

Nadie va atenderte como tú, nadie puede sustituirte en el cómo hablas, piensas o actúas. Cada cual tiene siempre la oportunidad de vivir de manera adecuada, esto es, vivir bajo la luz de la conciencia y ser coherente o no hacerlo. Así como es adentro, es afuera. De la misma forma, como es afuera, es adentro.

También comentó el Budha que todo ser humano es el autor de su propia salud o enfermedad. Por tanto, eres libre. Toma conciencia en todo momento de tu relación personal con lo que acontece. Escúchate y resuena con tu sabiduría interna. Observa qué es aquello que te aporta, nutre y hace florecer.

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Tres Tesoros

Uno de los hitos más hermosos en este camino del corazón es atender a la llamada interna y que te sintoniza con la recepción de las llamadas Tres Joyas o Tres Tesoros. El budismo no te da nada que ya no seas, de hecho, la práctica funciona por desprendimiento de los limitantes y las falsas creencias, como hemos dicho muchas veces, pero sí que te afirma en la verdad de quien tú eres. En este sentido, la práctica no aumenta ni mengua, siempre expresa la realidad del momento presente.

Cuando un ser humano se siente comprometido con este camino del corazón, esa llamada interna de vincularse afectivamente, corporalmente, mentalmente y espiritualmente con el Budha, el Dharma y la Sangha es un hecho que acontece de forma hermosa y natural.

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