Luz del Dharma

Comunidad Budista Zen en Tenerife

Sobre el bodhisattva

La tradición budista cuenta con una historia a sus espaldas que suman ya más de 2500 años. Las motivaciones que encontramos en las personas cuando se acercan a un centro de Dharma son bien distintas: algunos vienen por la necesidad de refugiarse, otros simplemente por hacer amigos; están aquellos que acuden por desconocimiento y no saben dónde se meten, otros llegan sólo para probar. También están los que vienen porque fue otro quien los convenció y también están quienes se acercan porque esto de la meditación está de moda, en fin, por citar causas, las que quieran. En cualquier caso, sería injusto no reconocer que hay personas que vienen por una llamada interna que los impulsa a encontrar respuestas al sentido del yo y de la vida. En definitiva, todos anhelamos sentirnos bien, plena y felizmente realizados.

El crecimiento espiritual requiere tiempo y perseverancia. Supone además la asunción de la auto responsabilidad en el proceso del trabajo interior. Éste es el impulso que nace en el corazón de bodhisattva que practica sin tiempo ni afán. Dispone su vida mente y corazón al servicio de la atención por el bien de los demás.

La constancia y la generosidad forman parte de la vía de los bodhisattvas, figura cumbre en el budismo Mahâyana, esto es, seres liberados en vida, seres atentos y despiertos que hacen de la práctica meditativa un eje fundamental en sus vidas. Cuando la práctica se vuelve el centro de la existencia, todo se ve a través de los ojos de la paz, el gozo y la común unidad.

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Literatura y Budismo (II): «El monje desnudo. 100 haikus» de Taneda Santoka

Los cien haikus que publica Miraguano Ediciones en el libro El monje desnudo son testimonio directo de los sentires y andares del monje y poeta japonés Taneda Santoka (1882-1940). Santoka tuvo una vida personal bastante complicada. Tras un intento fallido de suicidio es acogido por el prior de un monasterio de la escuela zen soto, Gian Mochizuki. Un año más tarde se ordena monje y viaja a Kumamoto para regentar un templo pequeño que Mochizuki le consiguió. Poco después dedicaría toda su vida a largos viajes que lo llevarían a visitar casi todo Japón.

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Sobre la bondad innata

Es una cualidad innata del ser. Lo único que nos ha sacado de ella son las creencias erróneas que tenemos de nosotros mismos. En las meditaciones y en todo momento del día, la clave está en generar mucho amor sincero hacia uno mismo con la actitud de expresarse siempre desde la verdad de lo que somos, con la atención dispuesta en todo aquello que nos nutre.

El ego es un especialista en separar y categorizar. Lo importante es darse cuenta de la raíz de todas las distorsiones y no identificarse con ellas aunque las estemos sintiendo. Aparentemente uno se cree preso de una emoción que el ego ha construido, pero no somos eso. Por tanto, la salida está en quererse a uno mismo, conectar con lo que nos hace sentirnos bien, con la verdad de que somos un ser maravilloso y atendemos con mimo a este ser interno.

Reencontrarse y amarse es la salida y la liberación. No juzgarse porque estés sintiendo tal o cual sensación o emoción, permitirse si hay heridas grandes, expresarlas, reposarlas, integrarlas. He aquí una bella historia que refleja lo anteriormente expresado:

En una aldea vivía un anciano a quien el pueblo consideraba el hombre más feliz del mundo, muchos se preguntaban cuál era el secreto por lo que uno de ellos decidió ir a preguntarle. El anciano, con una sonrisa, aceptó compartir su secreto.

“Todos los días, al despertarme, tengo dos posibilidades: ser feliz o infeliz. Entonces yo decido ser feliz”.